X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín


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Roberto Cormenzana López

Y sobre esta arena, el pirata avanzaba con paso marcial, ignorando a un público que le jaleaba al sol y le escrutaba desde la sombra. Se paraba en medio del coso, y blandiendo su espada, esperaba a que el imponente minotauro, de una envergadura equiparable a la de Josemiguelerico, apareciese por la puerta de toriles. Bufaba baba y sangre, poseído por la rabia, pero el gran personaje, vestido de blanco y oro, aguardaba impertérrito su acometida, plantándole un capote rosa de tela recia cuando era menester.
Se prodigaban los “oles” entre el respetable, enardecido por el duelo a muerte que estaba presenciando, y por el vino tinto y otros espirituosos brebajes que bebía sin mesura. Si moría el hombre, una trompeta tocaría “El silencio” de Nino Rosso al día siguiente. Y si moría la bestia, su cabeza cortada sería colgada en la pared de alguna taberna o sociedad de gran solera.
Esto era hace muchos, muchos años, cuando los churros se hacían con harina y mantequilla, y las villavesas necesitaban de chófer para ser conducidas. Cuando Napoleón podía golpear con la verga a la chavalería. Pamplona –Iruña– era otra ciudad, pero dicen que la esencia de la fiesta sigue siendo la misma. Eso dicen.
 

UNA CORNADA QUE ALIVIA EL ALMA

Paola Mercedes Marchena López

Viajó a Pamplona atraído por el deseo inmensurable de vivir el paraíso terrenal que prometen las fiestas de San Fermín. Creía que las 204 horas de fiesta ininterrumpida, le devolverían la alegría que había perdido cuando el tribunal dividió todos sus bienes a causa de su divorcio. Para Jonás, las propiedades y el dinero perdido eran insignificantes en comparación con el dolor que le generaban las infidelidades de su ex esposa…

Inició su proceso de sanación en el Chupinazo, su vestimenta blanca, era un símbolo de liberación y su pañuelo rojo, representaba la esperanza de reavivar su flameante espíritu apasionado. Al día siguiente, alquiló un balcón y se preparó para observar el encierro. Desde el segundo piso, disfrutaba del café y las pastas que hacían más amena su espera, media hora después, escuchó el primer cohete anunciando que las puertas del corral habían sido abiertas, en cuestión de pocos segundos, oyó estallar el segundo cohete y miró a los corredores avecinándose. A pocos metros de distancia, notó con asombro lo impensable, era su ex esposa corriendo frente a un toro impetuoso, justo debajo de su balcón, ella recibió una cornada que la obligó a colocarse a un lado… ¡Victoria, Jonás había sanado su dolor!
 

PAMPLONA

Ianire Torres Izurieta

Salta, baila, corre, grita, canta, disfruta y vive.
Recorre las calles de Pamplona, tan internacional en estos días. Capital del mundo. Día y noche, fiesta, tradición, cultura y diversión.
Conoce y admira a su gente, venida de tantas partes del mundo para unirse aquí, en Pamplona. Reencuentros inesperados y amistades nuevas a punto de encontrarse.
Un solo eje central, un solo motivo. San Fermín.
204 horas, 12240 minutos, 734400 segundos… para saltar, para bailar, para correr, para cantar, para disfrutar y para vivir.
Ven, disfrutalo y compártelo. Con amigos o sin ellos, porque al fin y al cabo no te iras de Pamplona sin ellos.
Pamplona, ciudad de pocos y de tantos al mismo tiempo. Pamplona-Iruña, capital de Navarra, y durante unos días, capital del mundo.  

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