X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín


LO VI PERDERSE

Emilio Del Carmelo Tomás Loba

Miren…, hoy somos muy modernos pero entonces, acudir a los sanfermines era algo que había que hacer al menos una vez en la vida…, como la mili.
Me invitó y ahí me presenté.
Nos levantamos del bar de Pachi tras el café mañanero que preludiaba una claridad tensa con morlacos de Domecq. Julio Caro Baroja me miraba de vez en cuando como quien no quiere la cosa… Luego, todo uno. Cantos ante el patrón, sensación de que las piernas se doblaban fruto de la emoción mientras el estómago entraba en el proceso de centrifugado, salida ante la invasión tumultuosa de gritos eufóricos y empujones por no perder la trazada y, ante todo, por saber cuándo había que apartarse…
Justo en ese momento fue cuando se paró el tiempo. Negro, azabache, bravo… Un segundo, y creí sentir su mirada… Después, lo vi perderse junto a los de su especie y cuando llegué a la plaza ya no quedaba rastro de él.
Más tarde, Julio me preguntó: “¿Qué, Paco?, bien, ¿no?”. Su pregunta no implicaba respuesta alguna. Sabía que había descubierto el sentido de los sanfermines y, en parte, mi vínculo con la tradición que tan generosamente aprendí a amar y contemplar de su mano.
 

MAGRAS CON TOMATE

Javier Marrodán Morentin

Trocear la cebolla, picar los ajos y rehogar a fuego lento en una cazuela con aceite de oliva. Date más vida que a este paso acabamos viendo el chupinazo en la televisión. Y sácate unas cervezas, que me estoy poniendo nervioso. En una sartén aparte, dorar la carne hasta que la grasa se funda. No se recomienda añadir sal aunque se puede condimentar con perejil picado. Pero, ¿de dónde has sacado la receta que estás siguiendo? ¿¡De la página web de Arguiñano!? ¡Pero si ese es giputxi! ¿Qué va a saber ese de magras con tomate? ¿Acaso vamos nosotros allí a enseñarles a hacer marmitako? Pues eso… Cocinar la salsa de tomate en la cazuela. ¿Habrás dejado la ropa blanca lavada y planchada, no? Que este año no puedes dejar los pantalones y la blusa en un montón, hechos un asco antes de acostarte, y encontrártelos limpios en la silla al despertar, ¡que ya no vives con tu madre! Añadir las lonchas de jamón y dejar reposar. Bueno, parece que al final te han salido buenas. Anda, ábrete una botella de vino y vamos a brindar, que hacía mucho que no nos veíamos. Venga, por nosotros y por las fiestas. ¡Viva San Fermín! 

ENCIERRO

Enrique Gallardo Gutiérrez

Las pulsaciones ya se han disparado, las gotas de sudor que resbalan por mi frente me impiden ver con claridad a las personas que ruedan y se cubren la cabeza protegiéndose de los golpes, a los que se quedan atrás, a los que nos animan desde los barrotes.
Sé que a estos últimos les hubiese gustado estar con nosotros pero siempre les ha faltado valor. Y yo, con la vista todavía nublada, les devuelvo la sonrisa mientras mi mente visualiza el objetivo claramente.
Aproximadamente tres minutos después todo ha terminado. El motín ha sido un éxito y solo queda ir al centro para perderse entre la maraña de gente que viene desde todas partes del mundo.
Y seguir corriendo.
 

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