X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín


LAS MANOS

Carolina Gutiérrez Maldonado

En la pantalla del móvil marcaba las 4:59 cuando este sonó cerca de la mano derecha, encima de una impecable mesa junto a un papel recién desinfectado con las letras brillantes: «Sentencia, Vergüenza». La mano izquierda, estaba apoyada en una ventana desde un sexto piso, dónde se veía un cubo aseado de basura quemándose mientras un grupo de mujeres con pulcritud intentaban apagarlo, acercándose de manera ascendente más mujeres con pancartas limpias. La mano derecha de forma higiénica deslizó el dedo en el móvil . Había una foto de unos toros a punto de acribillar con sus engalanados cuernos a unos chicos muy acicalados.
«Volveremos a estar del 7 al 14», ponía debajo. Después aparecieron uno a uno, el segundo y el tercer mensaje.
«¿Cómo llevas tu trabajo de sucesiones crecientes?»
» ¿Cómo se llamaba la del año pasado?» «¿Y la fresca de San Cemento?»
En la pantalla ya ponían las 5:00. Para cuando llegó el cuarto mensaje, la ventana estaba abierta y las manos ya no estaban.
«Ya me acuerdo, Blanca e Inmaculada» 

ES MI SUEÑO

Juan Durán Velasco

ES MI SUEÑO
No quería competir con nadie que se hubiera propuesto dedicar una halagadora semblanza, de lo visto en el itinerario que hubiera elegido para llegar hasta donde los toros están en su duermevela, para no dejarse sorprender el día más querido por ellos. Equivalente a lo que siente sobre todo la juventud, con su única fiesta.
Después de pensarlo mucho, emprendí viaje andando desde mi domicilio, (más o menos el centro de la península), hasta completar el trayecto y llegar a Pamplona. Quería resultar original, porque ir en tren, en avión, en coche no me enseñaba gran cosa.
Fui de sorpresa en sorpresa, cuando haces un camino, mientras más velocidad menos puedes disfrutar de lo que esta jalonado a lo largo del mismo, cada día una distancia que me valiera para llegar, después de los más de cuatrocientos kilómetros sin desfallecer.
Siempre pensando en acumular (lo que todos tenemos como acción preferente, la acumulación) dinero, poder, conocimiento, vanidad, solidaridad…
Solo que mi propuesta era la de acumular la máxima expresión cultural recogida en el camino recorrido, para poderla ofrecer como complemento a la inigualable acción cultural concentrada a lo largo de los tiempos, de todo lo mejor que representa la fiesta de San Fermín.

«CUANDO VOLVÍ A PAMPLONA»

Francisco Juan Barata Bausach

Me convencieron para ir a San Fermín. Ahora o nunca, pensé. Amatxu, me inculcó su visceral rechazo a visitar Pamplona, su padre, exjefe de la Policía Foral fue asesinado por ETA, allá por los años negros de su cruel actividad. La familia quedó rota, como rotas quedaron tantas familias, de uno y otro bando. Mis tíos, cuando se hicieron adultos, iban volviendo a Pamplona pero, amatxu, nunca lo hizo ni lo hará, quiso mucho a mi abuelo.
Pero el odio no puede marcar la vida, entonces los terroristas abrían ganado. Ahora, cuando ETA, o lo que queda de ella, ha comprendido la inutilidad de su lucha, decidí librarme de prejuicios, San Fermín me pareció el momento más adecuado.
No me equivoqué, veía a las gentes tan felices, con tanta fiesta encima que el pasado parecía un mal sueño.
Aquello era una locura, las charangas, las peñas, los toros como escusa para más locura, los encierros, esa suerte de carrera entre el hombre y el toro, respetándose, porque si no hay respeto hay cornada.
Pero entre tanta alegría, entre gentes que ya no recuerdan, yo no podía olvidar que otras gentes, demasiadas, nunca podrán venir a San Fermín, por el sinsentido de unos visionarios.