Los Sanfermines y el deporte – Sanferminak eta kirola 5


Hoy voy a hablar del lado deportivo de los Sanfermines, ya que es bastante más importante de lo que nos parece.

No voy a tocar el típico tema del levantamiento de vidrio, ya que la posibilidad de que te pongan un vaso de cristal en San Fermín, es de prácticamente cero, y si lo hacen, es porque a continuación para pagarlo vas a tener que sacar todo lo que lleves en la cartera, visa incluida, y puede que hasta donar un órgano en el momento (que no sea el hígado, por razones obvias). Ni tampoco hablaremos de las tan típicas carreras de camellos de los feriantes, que tantas alegrías y peluches han dado a las noches pamplonesas.

Porque aunque no seamos conscientes, practicamos varios deportes durante las fiestas. Como espectador puedes disfrutar de exhibiciones de herri kirolak, o de partidos de pelota, pero a título personal también somos partícipes de numerosos de ellos.

Los Sanfermines en sí, se pueden considerar como una maratón, una carrera larga y exigente, que requiere preparación previa, y guardar fuerzas hasta el final. Todos conocemos a gente, que empiezan a tope y luego se desinflan rápidamente para retirarse a mitad de carrera por problemas estomacales o vacaciones pactadas con su pareja.

También puedes empezar el día con una bonita carrera en el encierro, o practicar el paracaidismo en la fuente de la plaza de Navarrería, aunque sin paracaídas.

El día que te toca llevar la merienda, es como los 3.000 metros obstáculos del atletismo, por la cantidad de ellos que hay que sortear para llevar todo a buen término. Empezando desde el día anterior, que aunque sabes que sería conveniente retirarte pronto a casa, justo es el día en que tus amigos  están juguetones, y terminas haciendo gaupasa, dianas y encierro incluidos. Cuando tras muy escasas horas de sueño, te despiertas, te acompañan un fuerte dolor de cabeza, un estómago bastante justo y enseguida los sudores fríos, pero hay que sobreponerse y  tras una ducha, sales a la calle, bajo un sol de justicia, donde descubres con estupor que el chino donde habías puesto las esperanzas para comprar los tenedores que se te olvidaron el día cinco, abre los 365 días del año y 24 horas al día salvo la media hora en la que lo necesitas. Además, cuando ya estás camino a la plaza, descubres que te has dejado la bolsa con los langostinos en la peña, y tienes que llamar a alguno para que te la traiga. Para colmo de males, cuando ves al tercer torero de la tarde espada en ristre, y tienes, cuatro bolsas entre las piernas, un amigo con el pan, otro con las servilletas, y empiezas a hacer señas a otro con el que habías apalabrado los tenedores, justo es el día en el que el toro cae tras, cinco pinchazos, media estocada caída y siete descabellos.

Pero si con algún deporte sanferminero me quedo es sin duda con el salto de altura, como podemos ver en el siguiente vídeo.


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