IX Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín


¿Y MI PAÑUELICO ROJO?

Belen Latienda Suescun

– “Me gustaría vestir de blanco y rojo en Sanfermines y no puedo. Tampoco puedo correr el encierro. El día seis, imposible almorzar con los de siempre. Disfrutar del “Txupinazo” en la Plaza del Ayuntamiento, ni te cuento. En la Procesión en honor a San Fermín ni un segundo de tranquilidad. La corrida de toros prohibida: en sol y en sombra. Tomar un vermut por las calles de “lo Viejo”, olvidado. Comidas con los amigos, para nada. Los fuegos artificiales los oigo desde la cama. Andar de aquí para allí sin llamar la atención, un sueño. ¿No podré nunca entrar en un bar con mi cuadrilla pasando desapercibidos? Que siempre hay lío. Que si somos muchos, que no cabemos todos… Y el pañuelico rojo… Eso es lo que más me duele. ¿Es tanto pedir una camisa y un pantalón blancos? Y mira que disfruto ¿eh? El que más, cada segundo. Pero…
– “Vamos, vamos. Día seis, doce menos cinco. Que Pamplona nos espera. Doscientas cuatro horas de fiesta. Que esto es un lujo. Si es que el que te puso el nombre, Caravinagre, acertó de lleno. Que como bien dice Joshepamunda: la fama tiene un precio.”
– “Sí, sí. Pero… y ¿mi pañuelico rojo?”
 

UN JUICIO SIN PENA

Iván Parro Fernández

El pueblo contra Agapito Panderetas, acusado de actos violentos. Preside el juez Escamocha:
– ¿Tiene algo que alegar el acusado? – inquirió el señor juez.
– Señoría lo que alego es que estando yo el nueve de julio de los corrientes en la calle Estafeta practicando el noble deporte de los sanfermines me vi acosado por una mosca del todo traicionera que no se apartaba de mi lado por muchos aspavientos y movimientos de brazo que hiciera, por lo que me vi obligado a coger con rabia el periódico de uno de los pastores del rebaño de morlacos, levantarlo y bajarlo con tanta fuerza y atino que impacté casi sin quererlo en el objetivo. Todo fue en defensa propia señoría. Por ello ruego me declaren inocente de los cargos de robo con fuerza, intimidación, violencia con ensañamiento y alevosía puesto que de no ser de otro modo, y así quiero que conste en acta, podría haber sufrido una grave cogida y no haber celebrado los sanfermines como Dios manda… Y todo por una simple mosca.
– En vista de los hechos y las circunstancias de la agresión se declara inocente al acusado prohibiéndole portar periódicos y objetos similares en los próximos sanfermines. He dicho.

 

SANFERMINERA…

Luis López-cano Aguado

No correrás sola. Ni esta ni ninguna carrera. Ni contra toros, ni contra cabestros, ni contra voceras. No correrás sola, porque todas estamos contigo y estamos en fiestas. Corre de nuevo esta carrera por la libertad, sanferminera. 

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