IX Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín


A POCA DISTANCIA

Isabel Garcia Viñao

A POCA DISTANCIA

Corro delante del toro. Apenas cinco metros nos separan. El astado, que va escapado, lleva su cabeza ligeramente inclinada hacia adelante, preparándose para embestirme. Veo sus ojos enfurecidos, deseosos de voltearme. Acelero. Sudo. Sudo a gota gorda. Corro tanto que las caras de los espectadores se me desdibujan. Noto los latidos de mi corazón en las sienes. Miro a Toni, mi amigo que marcha en paralelo. Él también aligera. También suda. También notará sus latidos desbocados. Pierdo el fajín rojo. Vuela hasta los cuernos puntiagudos del toro. No me importa. Lo que sí me afectaría sería que se me bajasen los pantalones, se me enredasen los pies y me cayera. De nuevo, miro al toro que me persigue. ¡Menuda ganadería la de este encierro!, pienso. Dos metros nos separan. Mi corazón parece querer escaparse por mi boca y saltar hasta mis zapatillas. Observo a Toni. Le hago una mueca de despedida. Giro mi cabeza y los cuernos ya están rozándome el trasero.
Vivo cerca de la Plaza Consistorial. El “Pobre de mí” me despierta. Las sábanas están revueltas y empapadas de sudor. Al igual que mi uniforme blanco, que ha soportado 204 horas, necesitan un buen centrifugado.
 

TORO DE FUEGO

Olga Cristina Restrepo

Ese 7 de julio al salir de la Iglesia de San Lorenzo, sus miradas se encontraron y la pasión atrapó sus cuerpos. Trataron de acercarse el uno al otro, pero la multitud de la procesión los envolvió y borró las huellas de ese fugaz encuentro.

Ella sólo había llegado a Pamplona a disfrutar las fiestas. Esa noche él no pudo divertirse en las peñas. El toro de fuego estaba haciendo de las suyas, José no podía estar tranquilo con la imagen de esa mujer de labios rojos y mirada seductora.

Un nuevo día, suenan las dianas y Pamplona vestida de fiesta. José va en medio de la comparsa y entre los kilikis logra verla, pero como toro acorralado por la multitud no logra alcanzarla.

Un nuevo amanecer y José se va para el encierro. Las personas se aglomeran y él recostado en un vallado levanta su mirada y en un balcón encuentra la mirada de ella, él salta la valla y con la valentía del pamplonés, se mete entre los toros con fiereza y atraviesa a su encuentro.

El pañuelo rojo unió sus manos, se besaron apasionadamente y en el ambiente se sentía la calidez y euforia de las fiestas de San Fermín.
 

¡CHISS! ¡PUMMM!

Juan Manuel Sesma Sesma

¡Chisss! ¡pummm! ……..!chisss! ¡pummm!.nerviossaltosempujonesgritoscaídasquítatetúquemepongoyotoroooaplausos ¡Chisss! ¡pummm!  

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