IX Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín


KAIXO ETA AGUR

Aitor Iragi Eraul

Pipipipipipiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.
– ¿Sanferminak bukatu dira? –ohiukatu zuen komatik esnatzerakoan.
Bere galderak, erizaina ustekabean harrapatu zuen. Zazpi urte isiltasun osoa igaro ondoren, susto haundia hartu zuen.
– Ikaratu egin nauzu! –erantzun zion, behin izualditik berreskuratuta.
Istripu larri batek lotan utzi zuen. 2017ko uztailaren 3an gertatu zen eta hori, Iruñeako batentzat, zigor bikoitza da.
– Barkatu baina, erran, bukatu dira?
– Beno, haurtengoak ez, gaur uztailak hiru da, baina bi mila eta hogeita laugarren urtean gaude.
– Nola?
– Bai, zazpi urte koman daramatzazu.
– ¡Joder! Hori zazpi sanfermin dira.
– Bai, baina pentsa a ze nolako alaitasuna zure familiarentzat.
– Ez pentsa, esaten diedanean hemendik hiru egunetara entzierroan korrika egingo dudala, haserretuko dira, beti bezala.
– ¿Entzierroa? Orain ez dago entzierrorik.
– Nola ez dagoela? Antitaurinoak?
– Ez. The runners.
– Runners?
– Bai. Hainbeste lasterketa Iruñean, azkenean entzierroko partaideak zezenak baino azkarragoak ziren eta zirrara galdu zuen.
– Orduan, entzierrorik ez badago, zezenik ezta ere?
– Ongi suposatzen duzu. Kendu zituzten ere.
– ¿Antitaurinoak?
– Ez. Kolesterola.
– Nola?
– Eguzki armarria zaharkituta zegoen. Adina, askariak eta alkoholaren artean, hiruzpalau infarto zeuden egunero. Ebakuntza-gela bakarrik ikusleentzat erabiltzen zen. Osasun Sailak kentzea erabaki zuen.
Pipipipipipiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.
 

MÁS QUE SIETE DÍAS

Luis Enrique Jesús Nazaret Solís Mendoza

Sí, Carlitos; fue en el 59. Yo tendría unos veinte años. Venir a Pamplona era complicado, pero san Fermín lo merecía. Mi madre nos atiborraba de chorizos, panes y una olla de marmita, para tener fuerzas. Mi padre ya no venía. “No es como antes. Ahora hay mucha gente, mucho extranjero”, se quejaba. Miguel y yo decidimos acampar ahí, al lado de la plaza de toros. Estuvimos bebiendo y comiendo con amigos, esperando el amanecer para celebrar el chupinazo. Me percaté de un anciano de blanca barba y rostro melancólico; llevaba varias horas observando la enorme puerta roja, como si esperara un encierro antes de tiempo. Me acerqué para preguntarle qué buscaba. “La alegría”, respondió. “Aquí la vida es como una fiesta siempre a punto de estallar”. Lo invité a tomar con nosotros. No aceptó. “Ya no volveré para bailar el Riau-Riau con la peña, ni para ver cómo los toros se adueñan de la Estafeta. Disfruta siempre de esta fiesta, muchacho. Sanfermines son más que siete días, ¿entiendes?”. Y se marchó. Por eso estás aquí, Carlitos; aquí también traje a tu padre. Este es el busto de don Ernesto. Prométeme que sanfermines serán todos los días de tu vida.  

COMO ELLA LOS SIENTE

Iñaki Ruiz De Larrinaga Mendaza

Amaurosis congénita de Leber, así se llama la maldita enfermedad causante de la ceguera de sus ojos. Ojos inútiles contra los que tanto había despotricado. Pero poco le importaba esto a lo largo de estos 9 días al año. Estaba convencida de que pocas personas podían disfrutar, como lo hacía ella, todas las sensaciones que transmitía una abarrotada ciudad como Pamplona inmersa en sus populares fiestas de San Fermín. Poca gente es capaz de oler el nerviosismo de la gente el 6 de julio recorriendo apresuradamente las calles como las abejas en una colmena. Poca gente puede percibir, entre los eufóricos gritos de alegría, el sonido que produce el roce de tela contra tela de los pañuelicos anudándose alrededor del cuello tras la detonación del txupinazo. Poca gente escucha la entrecortada respiración de los músicos de las txarangas que amenizan la fiesta. Poca gente nota cómo se te adhiere a la piel el almizclado olor de los toros en los corralillos. Poca gente aprecia en las vibraciones del aire, la magia, la alegría desbocada, el trasnochado palpitar de los parques, el orgulloso transitar de los nativos, el ritmo caótico del bullicio. Poca gente es capaz de sentir tan profundamente San Fermín.

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *