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Semana del Encierro. Uno. 5

Releyendo viejos posts, me he encontrado este artículo de abril de 2008. Más de nueve años han pasado, ya no está Cuatro, pero las cosas, desde luego, no han mejorado. ¡Qué poco sentido de la estética! Veamos qué decíamos por aquel entonces…

 

Invitado por mis cobloggers me toca, una vez más, inaugurar tema de debate. Ya son varias las veces que nos hemos referido al Encierro en este blog; hoy quiero comentar un asunto espinoso: la hiperpresencia mediática de este acto.

No hace muchos años, veinte a lo sumo, no existían retransmisiones televisivas del encierro y tampoco teníamos internet. Consecuencia: los corredores empleaban el atuendo propio de nuestras fiestas, de blanco y con pañuelo y faja rojos, con las excepciones de aquellas peñas que emplean el azul o el verde. Algunos de estos corredores se veían en alguna foto en los periódicos del día siguiente o en los escaparates de conocidos fotógrafos locales. Corrían por el gusto de correr.

Ahora la tendencia ha cambiado y son muchos los que corren para verse. Y para que les vean. Todavía nadie me ha explicado porqué acude a correr al encierro de Pamplona vestido de fosforito, rayas o lunares. Son muchísimos los forasteros que confunden nuestro encierro con la capea de vacas de su pueblo, pero lo grave es que narcisos locales también lucen indumentarias bien visibles, para que se les vea.

A eso se une la cobertura de ciertos medios, que dan bola a estos correvacas, que se saltan a la torera el concepto de encierro de Pamplona: acompañar a la manada desde los corrales hasta la Plaza de Toros. Pues bien, en algunas teles se les nombra con nombre y apellidos, se les enfoca, entrevista y venera. A gente que va de colorines y se dedica a romper la manada, es decir, a algo que NO ES CORRER EL ENCIERRO DE PAMPLONA.

Parece que este año Cuatro volverá a la carga. Y el Ayuntamiento de Pamplona lo autoriza. Más cámaras, más comentaristas y más vedettes del adoquín.

Y en cada poste del encierro, un fotógrafo.

Pide tu acreditación.

En el Ayuntamiento.

No vaya a ser que se agoten.


Desastre

Como agricultores tras pedregada, algunos hosteleros  ya han saltado quejándose de la baja ocupación hotelera y de la caída del número de visitantes durante las pasadas fiestas de San Fermín. No es nada nuevo, ya que se trata de un gremio dado al lamento.

Lo curioso es que, una vez más, piden apoyo público, planes estratégicos y no sé qué cosas más que tendremos que pagar entre todos para que ellos se beneficien. Que reflexionen, primero, sobre sí mismos, sobre los precios que disparatan, sobre la calidad del servicio que ofrecen (acojonante lo que que hay que pagar por una caña en vaso de plástico y un pintxo en plato de cartón) y, sobre todo, sobre la proliferación de aperturas (al menos 40 bares nuevos y 4 hoteles inaugurados en los últimos años solo en el Casco Viejo de Pamplona).

Se quejaba el representante de una asociación de hosteleros de la competencia desleal de comercios que obtienen licencias exprés para venta de bebidas alcohólicas. ¿Y no es competencia desleal que todos los nuevos establecimientos abiertos en lo Viejo en estos años, disfrazados de cafeterías y restaurantes, actúen con horarios, luces, licores y decibelios de discoteca? ¿Eso no es un fraude? Con los locales bien abiertos a la calle y aprovechándose del espacio público, cosa que, por cierto, también hacen el resto del año.

En fin, que más de lo mismo, que en vez de preocuparse por la constante huida del nativo, del vecino, algunos se preocupan más por intentar embaucar a los de fuera.

Que venga menos gente es, para mí, una noticia excelente.

Lo que me apena es que se vayan los de aquí.

Pero bueno, para desastre-desastre, mi pañuelo, que quiso huir de mí el 16 de julio al tender la colada.

Menos mal que Gurgur, comercio sano y preocupado por su vecindario, acudió en mi rescate.


Sanfertrificación

A un mes del txupinazo, los medios de comunicación locales son un aluvión de noticias sanfermineras. Elección de carteles, avances del programa festivo, actuaciones contratadas, toreros confirmados… Nada nuevo, pues siempre hemos sido proclives al entusiasmo cuando los hermanos Aldaz empiezan a arrearle al martillo o montamos en mayo las primeras colas en la Tómbola.

Lo que sí me ha resultado un tanto novedoso ha sido ver, ¡en el telediario de TVE!, la noticia del comienzo de la colocación del vallado. Y no lo hacen por lo espectacular del acontecimiento, no, sino por meros intereses comerciales, los intereses de ir calentando a la audiencia de cara a las próximas retransmisiones del encierro por parte de la cadena pública. En este mundo de hiperdifusión e hiperinformación, los medios de comunicación (los tradicionales y los modernillos) han hecho de nuestras fiestas objetivo fácil en esos tiempos veraniegos de sequía informativa.

Y a más difusión, más gente que viene a Pamplona, para regocijo del lobby hostelero y jodienda del vecindario, particularmente el del Casco Viejo, que ya viene sufriendo la contaminación y la reducción de espacios públicos que los empresarios que han cambiado el ladrillo por el pintxo provocan con el botellón que generan en las puertas de sus locales. De este modo, el vecindario de la Iruña más vieja abandona su barrio, primero en Sanfermines, más tarde con carácter definitivo, siendo nuestro Casco Viejo el único barrio de Pamplona que año tras año pierde población.

Y así, a lo tonto, casi sin enterarnos, estamos entregando nuestras fiestas y nuestras calles más queridas al turismo y a los intereses privados.

Y tan alegres, oigan.

Que mañana es escalera.

 

 


Cinco de mayo, certamen, escalera y más

Ascendemos esta noche un nuevo peldaño (o lo descendemos, nunca lo he tenido claro), conocemos ya los carteles de la Feria del Toro y el que anunciará las fiestas de San Fermín 2017. Pronto sabremos qué persona o colectivo lanzará el txupinazo el próximo 6 de julio y un buen grupo de margolaris anda ya pensando en cómo reflejar la actualidad en las pancartas de nuestras peñas.

Y, desde esta semana, fiel a su cita de los últimos 9 años, está en marcha una nueva edición del Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín.

En este enlace encontraréis las bases del concurso (con sus cuantiosos premios), el formulario que os permite inscribiros y enviar vuestro microrrelato. También disponéis de enlaces permanentes en el cartel que podéis ver a la derecha de vuestra pantalla y en el link de la parte superior.

Como siempre, se puede participar en inglés, euskara o castellano, con plazo hasta el 31 de mayo.

¡Suerte e inspiración!


El Duque de los Abruzzos 1

Como ya hemos comentado en otras ocasiones en este blog, los Sanfermines de los años 20 se convirtieron en destino turístico para personalidades procedentes de todo el mundo. Así, aristócratas, artistas y otras celebridades frecuentaron Pamplona durante los felices años 20.

Y, de entre todas estas figuras, destaca la visita de Luis Amadeo de Saboya, Duque de los Abruzzos, en 1929.

Este noble italiano, hijo de Amadeo I de Saboya, efímero rey de España, nació en Madrid en 1873 y siendo adolescente se enroló en la Reggia Marina italiana, lo que le llevó a recorrer medio mundo en busca de aventuras. Participó en expediciones a Alaska y el Polo Norte, conquistó las cumbres de la cordillera Rwenzori en África y atacó incluso el K2, aventura que acabó en fracaso.

Finalizada la Primera Guerra Mundial, volvió a alejarse de esta Europa marcada por el odio y emigró a Somalia, colonia italiana por aquel entonces, donde fundó un asentamiento, Villaggio Duca degli Abruzzi, en el que trató de aplicar técnicas agrícolas modernas.

Con la visión propia del colonialismo paternalista, el Duque intentó mejorar el rendimiento de las tierras y promover la educación y el desarrollo tanto de la población nativa como de los cientos de colonos llegados desde Italia a Villabruzzi, topónimo con el que se acabó conociendo popularmente la población. El algodón y la caña de azúcar fueron los productos estrella de la explotaciones agroindustriales de este asentamiento colonial, que llegó a aglutinar a dieciséis aldeas y que hoy recibe el nombre de Giohar.

Residencia del Duque en Somalia. Imagen: http://www.150storiaditalia.it/it/approfondimento/viaggi-ed-esplorazioni/

 

A su muerte en 1933, Luis Amadeo de Saboya fue enterrado cerca de su colonia, a orillas del río Uebi. Su esposa somalí, Faduma Ali, fue una de las muchas personas que le lloraron.

De este espíritu libre y de su merecida fama de playboy se hizo eco cierto diario navarro, muy tradicionalista, en su edición del 8 de julio de 1929:

Visita estos días nuestra ciudad SAR Luis Amadeo de Saboya, hijo del usurpador Amadeo, y reconocido explorador y aventurero. Se le ha podido ver por las terrazas de distintos establecimientos de nuestra capital, alternando con otros forasteros, como es el caso de los reporters estadounidenses Ernest Hemingway y John Dos Passos. Les acompañan en todo momento bellas señoritas, extranjeras en su mayoría, cuya conducta licenciosa nada tiene que ver con el comportamiento virtuoso de la mujer navarra, que jamás se dejará dominar por la influencia de los vapores etílicos y las danzas pecaminosas que estos supuestos intelectuales quieren imponer en nuestra gallarda tierra.