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Literatura sanferminera 2

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En la plaza del Castillo se inauguró el viernes una exposición (a propósito, para todo el que le interese verla, estará instalada allí hasta el 8 de enero) para homenajear a Hemingway y, más concretamente que hace 90 años que se publicó su novela Fiesta. Fue el 22 de octubre de 1926 y Fiesta se tituló entonces The sun also rises.

Hay mucho que hablar sobre Hemingway. La mayoría bastante poco original, a estas alturas, así que no voy a gastar tinta. Solo decir que todo el mundo sabe que los escritores son seres de mal vivir y el autor de Fiesta era un escritor soberbio. Pero, dicho esto hay que señalar que, últimamente, en Navarra los escritores crecemos como setas y, además, publicamos como una especie de plaga. Era cuestión de tiempo que alguien se fijara que la Literatura Sanferminera  empieza a ser ya una categoría con mucho peso.

Porque en esta temática es una evidencia que Hemingway es dios. Pero hay muchas otras novelas que merecen una mención.

Recuerdo, perfectamente cuando leí Un extraño lugar para morir, de Alejandro Pedregosa. Y me quedé impresionada al ver que un gaditano había podido expresar con tanto acierto la idiosincrasia pamplonesa.

También os recomiendo El asesinato de caravinagre, de Miguel Izu. Plaza del Castillo, de Rafael García Serrano (que tengo que reconocer que no he leído, pero el viernes me hablaron tan bien de ella que ya la he encargado) pero me han contado que podría considerarse la novela de las vísperas. El amor y el odio, el dolor y la alegría de aquellos que se lanzaron a sus últimos sanfermines. Los Cuentos Sanfermineros de Patxi Irurzun, que son maravillosos, iconoclastas, rompedores y, a la vez, muy muy tiernos. Y también varios libros ingleses e incluso uno noruego del que no apunté el nombre cuando me lo nombraron porque no tenía la libreta a mano (controlo perfectamente el noruego; o el bokmal, que es la forma de escribir que se les enseña a los extranjeros que quieren aprender noruego… Una nota de culturilla general que seguro te va a interesar). Hay también muchos libros sobre las peñas, los toros, el encierro… pero eso no lo consideraremos literatura sanferminera porque no es ficción. También existen algunos libros en los que sale San Fermín. En primer lugar, por méritos propios El barrio maldito, de Félix de Urabayen. El choque entre la cultura rural y la urbana en Navarra en una sociedad en pleno cambio de era. Además, si en Fiesta vemos como Hemingway retrata los sanfermines con la mirada del visitante, Urabayen plasma desde dentro su fascinación por los de casa.

También, por barrer para casa nombraré que hay interesantes notas sanfermineras en Orán ya no te quiere de Carlos Erice y en El próximo funeral será el tuyo, de Estela Chocarro. Y en muchas otras, pero estas dos me saltan sin tener que ponerme a pensar porque son dos estupendas novelas de las que he disfrutado inmensamente.

Conclusión: la literatura sanferminera tiene mucho futuro y hay muchas cosas que se aprenden en una noche en Pamplona, en una peña, hablando de la vida, de San Fermín y, también de literatura.

Porque la literatura puede encontrar en cualquier lugar y a cualquier hora.

Espero que os pase lo mismo y que cuando leáis esto, sea la hora que sea y estéis donde estéis, corráis a una librería a comprar todos esos maravillosos libros sanfermineros que os acabo de recomendar.

Porque todos necesitamos nuestros cinco minutos de San Fermín al día. O nuestras trescientas páginas, lo que mejor nos venga en cada momento.

 


Historia de un secuestro(II). La prueba de vida

Sipnosis: el maestro Chapete, el Huracán de Bacalar, ha sido secuestrado nada más llegar a la ciudad. Su futuro Suegro, Chapote Clim, mafioso mexicano y padre de su prometida Carlota, inicia una búsqueda en medio de los Sanfermines.

6 de Julio 04::25 AM
Hotel Sancho Ramírez
11 º, desapacible.

El parque Yamaguchi permanece cubierto de una fina escarcha. La noche está siendo gélida y larga. En la suite 701, nadie ha dormido. Desde la desaparición del maestro Chapete, todo ha ido de mal a peor. Pepote Clim, visiblemente afectado, no hace más que morderse los nudillos de rabia ante el dolor hiriente de Carlota que, desconsolada, no para de llorar, ante la inesperada ausencia de su amado. Unas botellas de tequila reposado intentan anestesiar la desesperación que inunda la lujosa estancia.

Hay dos personas sin embargo que no probarán más el néctar mexicano: los guardaespaldas, que siguiendo una ancestral costumbre, han sido repatriados inmediatamente a México, con los pies por delante. Pepote Clim siempre jugó duro. Eso todo el mundo lo sabe.

La policía ha sido avisada, pero no es una opción recomendable. Nunca lo fue. Un gato no pide ayuda a un perro. Le queda su fiel lugarteniente Tiburón, cuya lealtad ha sido mil veces puesta a prueba. El problema es que están sumergidos en una ciudad europea, desconocida para ellos, y encima, en plenas fiestas donde la gente va vestida y bebida por igual. Esto va a ser un desafío y de los buenos. Se han pedido refuerzos a la banda de Bacalar, pero de México no se viene rapidito que digamos.

Tras muchas indagaciones por parte del dueño del Hotel, Don Sancho, han dado con una persona que se amolda como un guante a esa descripción. Ya debería estar aquí. Empezamos mal, musita para sus adentros. Como no sea bueno le pego dos tiros aquí mismo.

La puerta de la estancia, como leyendo sus pensamientos, escupe tres golpes haciendo que vuelva a la realidad. Al abrirse, una enorme silueta pegada a un bigote hace aparición. Bueno, al menos su apariencia promete, ya que tiburón, a pesar de su fiero mote, no le llega a los hombros. Ahora bien, a cojones sería otro cantar.

-Buenos días, Creo que me están buscando.
-En efecto, señor. ¿Cómo quiere que le llamemos?
-Papytu sería lo adecuado.
-Haga el favor de sentarse- abriendo la caja Pepote Clim le ofrece un puro-¿Gusta?
-Si se empeña- contesta Papytu- ¿en que puedo ayudarle?

La siguiente hora se invierte en poner al corriente de todo a Papytu, que atento, fuma con deleite el puro Te Amo Toro que le han ofrecido. Excelente, poderoso y largo, con aromas a especias, le proporciona una hora de buena fumada y una excusa para no mirar todo el rato a los ojos de Pepote, irritados y apunto de estallar.

Otra vez la puerta vuelve a quejarse, con tres toques más quedos y espaciados. Al abrirse, hace su aparición Don Sancho, pálido como la luna que impera en el parque .En sus manos porta un sobre tamaño folio.

-Don Pepote, han dejado esto en recepción a su nombre
-¡Tráigalo ya menso!- bufó Pepote.

El silencio vuelve a dominar la estancia. Tan solo el sobre, rasgado con impaciencia, lo rompe. La cara de Pepote empieza a tomar un color rojo Burdeos a la vez que su yugular amenaza con estallar de un momento a otro.

-¡Que chingo es esto!- gritó a la vez que deslizaba el sobre entre las botellas de tequila y demás hacia Papytu

Papytu, en los estertores del puro, estudia atentamente la foto. La verdad que al principio él tampoco entiende nada. Es un primer plano de la cara de Chapete, con claros síntomas de estar bajo los efectos de algún narcótico. Su sonrisa bobalicona y ojos entrecerrados así lo atestiguan. Lo inquietante esta en segundo plano.

Dos tetas, dos, enormes como la cabeza del maestro, le escoltan ambos lados del rostro, como dos almohadas, acogiendo entre sus pezones la cabeza de Chapete. La verdad que es una foto impactante.

Tras un minuto eterno, Papytu, genio y figura, se atusa el bigote y anuncia:

-Yo he visto esas tetas. En esta materia soy una eminencia, créanme.
-No mames werito, que le coso a balazos- Le espetó Pepote.-como se tome esto a broma, ya puede hacer testamento.
-Si me pueden traer el periódico de ayer, por favor, tengo una intuición.

Cani, el mozo de espadas, sale raudo y veloz hacia recepción para conseguirlo. En la 701, el gabinete de crisis, en silencio, espera inquieto.

(Continuará)


Al final llegó el final. 3

Pamplona, 11 de julio
08:35 horas, 18º grados. Despejado.
Inicio de la Estafeta.
.
El encierro está detenido por nuestros estrambóticos freaks circenses y faranduleros hollywoodienses.

Han cerrado los portones de la curva de estafeta y la bajada de Javier, dejando únicamente a seis toros medio zombis a causa de las roscas lisérgicas de la Mañueta. Los cabestros, todos menos uno cosido a balazos, deambulan de arriba abajo intentando buscar la salida. Reciben unos sonoros varetazos de los pastores.

En el suelo yace Charlie Seen, con un desastre anal, sangrando y riendo a la vez. Lleva dentro de sí lo mejor de la flora Colombiana. Eso que gana. También se lleva otro varetazo.

Los chimpancés, Elvis y Priscilla se han encaramado a un primer piso. Están desayunando chocolate con churros e intentan pasar desapercibidos sin conseguirlo.

Boli y Bic, yacen en el suelo atrapados por los cuerpos de un Cebadita y el manso .Bic, está dando cuenta de la pantorrilla de este último. Glotón que es uno.

Por último, Charlie Elastic-Man, de pie, parece estar en otro mundo. Contemplando la insólita escena, repasa en su cabeza todo lo que ha logrado con su huida del circo: se cargó la procesión, ahora el encierro. Es ahí donde se da cuenta de que su sitio está en el circo, y que la realidad de este mundo atroz le supera. Se siente cansado, sin fuerzas. Hasta aquí llegaron sus peripecias sanfermineras.

Dándose la vuelta, ayudado por las mulatas, que hacen de muletas humanas, se va alejando de la caótica escena. Con un silbido, llama a Elvis y Priscilla, que bajan de los balcones agarrándose a ambos pibones

Elvis, mulata, Charlie, mulata, Priscilla. Repóquer de ases.

Papytu, cogiendo el móvil, llama a Dominique, el propietario del circo. Otra vez más, ha logrado cumplir la misión encomendada. Encendiéndose un habano, ve como estos artistas de la pista se alejan, mientras se enciende el habano de las grandes ocasiones.

VALE.


El Derbi de los 1.000 kilómetros 1

Llegadas estas alturas del año vemos como cada fin de semana hay noticias futbolísticas relacionadas con ascensos, descensos, títulos y eliminatorias de play offs. Ojala el sábado puedan los rojos alcanzar esa ronda eliminatoria para subir a Primera.

En cualquier caso, y eclipsando a la Champions, el fin de semana pasado ya se ha producido el encuentro de ida de uno de los acontecimientos más esperados del año. Lo que se conoce como el Derbi de los 1000 kilómetros y que enfrenta a la Feria de la Manzanilla contra los Sanfermines. Sanlúcar vs. Pamplona. Un reto ya tradicional que deja secuelas físicas y emocionales. Este año los visitantes quisieron demostrar desde el primer momento quien mandaba, y a pesar de la climatología adversa (más de 27 grados) y la poca costumbre a la manzanilla el grupo navarro se lanzó al ataque como si no hubiera un mañana. El tiki taka andaluz no podía ante el brío demostrado por los pamploneses, claros dominadores del primer envite. El viaje mañanero a un lugar extraño para nosotros como es la playa y la exposición al sol, junto a la escasez de pucheros revitalizantes y exceso de las más exquisitas frituras hizo que los sanluqueños dieran un paso adelante y dominasen la segunda parte del encuentro. El sistema táctico empleado por los del sur mezclando sevillanas, con soleares, con bulerías, superó a los navarros que se defendieron como pudieron durante esa fase del encuentro. Salieron con la cabeza alta de aquella emboscada clamando venganza.

Las cartas estaban sobre la mesa y las emociones a flor de piel. Había que darlo todo para volver a Pamplona con un resultado honroso y vaya si se consiguió. El sol se convirtió en lluvia mordiana que revitalizó al grupo navarro, que tras visitar la figura de San Fermín en la Hermandad del Rocío, salió a las casetas con la firme idea de que se subirían con la victoria. Fue una prórroga de manual. Los navarros conscientes de su superioridad física frente a los sanluqueños que aprovechaban jugar en casa y demostrando también un increíble aguante. El cansancio nos hacía hasta bailar por sevillanas. Los arrimones que se dieron a lo largo de todo el encuentro se intensificaron en los últimos minutos con resultados dispares. En este aspecto algunos de nosotros no son competencia para ellos. Visto lo visto ambas partes pactaron un empate en la ida y compartieron amigablemente las últimas horas de tan bonito encuentro.

En la despedida, y sin exaltar la amistad ya que esta no hace falta exaltarla más, quedamos dirimir el derbi durante los Sanfermines. Intentaremos poner nuestras condiciones, almuerzos y comidas pantagruélicas, kalimotxo de pelea y fresco por la noche.

Una gozada tener amigos así, de los que se puede disfrutar tanto aquí como allí. Seremos encantados de la vida sus imperfectos anfitriones.

 


El descenso a los infiernos. 2

Pamplona, 11 de julio
08:05 horas, 16º grados. Despejado.
Inicio de la Estafeta.
.
El golpe de los toros y el balcón de la suite 101 declinándose en latín al unísono. Realismo mágico.

¡Uahhhhhh! (Chimo bayo dixit) y la barandilla cede, descendiendo a toda la troupe directamente al infierno. Sin paraguas donde guarecerse. Casi sin sorprender pero lográndolo. Gente extrapolar, de otro mundo, extrañas coincidencias.

Del terror hablamos. Ganas de vomitar. Miedo La muerte bailando a su alrededor. Pánico que agria el paladar, como un mal vino.

Los más listos, como siempre, los chimpancés. Elvis y Priscilla, cada uno encima de su cebadita, cabalgando como nunca lo hicieron.

En cambio, otros la pasan canutas. Charlie Seen, tanga de leopardo y habano en mano, es carne de cañón de Hechicero, 580 Kg. de furia, que intuyendo donde le gusta, le acomete con certera puntería anal, haciendo las delicias del respetable.

Las mulatas no tienen que preocuparse de los astados, ya que ellas llevan su propia música y el cuerpo duro. También hay codazos para ponerse delante de sus pitones de ébano.

Bic, caníbal, hinca sus caninos en la yugular de Jumilla, 575 Kgs que no se entera, ya que está empitonando a Boli, 250 Kgs y 2.40 cms. de altura. Es una lucha de colosos. Todo es sangre y confusión.

Papytu, avezado, se queda quieto.

Charlie “Elastic-Man” hace una perfecta mimetitzación de una tumba de sal. Es lo que tiene leer.

Los guardaespaldas, desenfundando las armas, matan a un cabestro. Es lo que tiene no saber distinguir lo complicado de lo simple. Florido, 547 Kg., cárdeno, certifica la venganza, contra el portal, saldando cuentas.

Algunos divinos son también corneados ante el estupor y gritos de los espectadores con buenos balcones. Se les han caído el café y los churros. Es lo que tiene ser privilegiado.

Caos.

Papytu, observa las dos roscas lisérgicas y se las da a los astados. Tras unos instantes penosos, todos ellos se reclinan sobre sus cuartos y empiezan a sestear.

Ocho y cuarto de la mañana, seis cebaditas y ocho personajes estrafalarios, son los protagonistas de este inusual encierro.
(Continuará)