Encierro


Bill Hillman vuelve al lugar del crimen (¿y III?)

En un par de post anteriores me referí a la interesante figura de Bill Hillman, un escritor estadounidense que fue corneado en un encierro en 2014 y logró una notable repercusión mediática por aquello de haber escrito un libro de instrucciones sobre el Encierro. Quizá la segunda cornada pasó algo más inadvertida, pero en la segunda carrera del recién terminado año 2017 fue de nuevo volteado en la cuesta de Santo Domingo.

Lamentablemente para él no fue demasiado comentado puesto que, ya se sabe, pasada la novedad, la repetición cansa al público. Sin embargo, el periódico de su ciudad The Chicago Tribune se hizo de nuevo eco de la hazaña. Mencionó una jugosa entrevista en la que Bill se despachaba a gusto con sus compatriotas que habían cuestionado su proeza:

Hillmann, un escritor de 35 años de edad que dice haber completado más de 300 encierros con toros, tiene un alegre mensaje para sus enemigos: “Eres  un país aburrido, patético, gordo, con gente tonta que votan por Donald Trump y no tienen intereses excepto en comer McDonalds y los centros comerciales “.
Y eso no es todo.
“América en general está llena de idiotas”, agregó Hillmann, 
“Los estadounidenses ven demasiadas películas de Disney y están fuera de contacto con lo que es ser humano … Lo más interesante que les pasó este año es que alguien les disparó porque su perro ladraba”.
Por el contrario, dijo Hillmann dice  el pueblo español “es la gente más increíble, buena y bella”.

Evidentemente, en agosto tuvo que rectificar en el mismo periódico para intentar salir del charco en el que se había metido y poder seguir vendiendo libros en su país:

“Amo mucho a América, y a veces cuando amas algo tienes que tener la fortaleza para llevar un espejo a su rostro y mostrarle sus partes feas para que pueda ver sus contradicciones, sus defectos, para que pueda convertirse en una mejor versión de sí mismo. No me arrepiento de lo que dije, pero tampoco es todo lo que quería decir.Los Estados Unidos también es un lugar hermoso lleno de gente increíble.La gente que me critica en los comentarios, no estoy enfadado con ellos sino que siento lástima por ellos, tienen mucha negatividad en sus corazones y espero que puedan reemplazarlo con algo positivo “.

Bien es cierto que en otro medio criticó el sistema de salud norteamericano y relató su odisea para la curación de sus heridas.

https://www.vice.com/en_uk/article/mb3ybp/what-being-gored-by-a-bull-taught-me-about-healthcare

Lo cierto es que Bill Hillman es ya un habitual de nuestras fiestas y tiene pleno conocimiento de los entresijos del Encierro. Es requerido por loe medios para comentarlo:

Le deseamos que el nuevo año 2018 transcurra sin percances el próximo julio…

 


Semana del Encierro. Uno. 5

Releyendo viejos posts, me he encontrado este artículo de abril de 2008. Más de nueve años han pasado, ya no está Cuatro, pero las cosas, desde luego, no han mejorado. ¡Qué poco sentido de la estética! Veamos qué decíamos por aquel entonces…

 

Invitado por mis cobloggers me toca, una vez más, inaugurar tema de debate. Ya son varias las veces que nos hemos referido al Encierro en este blog; hoy quiero comentar un asunto espinoso: la hiperpresencia mediática de este acto.

No hace muchos años, veinte a lo sumo, no existían retransmisiones televisivas del encierro y tampoco teníamos internet. Consecuencia: los corredores empleaban el atuendo propio de nuestras fiestas, de blanco y con pañuelo y faja rojos, con las excepciones de aquellas peñas que emplean el azul o el verde. Algunos de estos corredores se veían en alguna foto en los periódicos del día siguiente o en los escaparates de conocidos fotógrafos locales. Corrían por el gusto de correr.

Ahora la tendencia ha cambiado y son muchos los que corren para verse. Y para que les vean. Todavía nadie me ha explicado porqué acude a correr al encierro de Pamplona vestido de fosforito, rayas o lunares. Son muchísimos los forasteros que confunden nuestro encierro con la capea de vacas de su pueblo, pero lo grave es que narcisos locales también lucen indumentarias bien visibles, para que se les vea.

A eso se une la cobertura de ciertos medios, que dan bola a estos correvacas, que se saltan a la torera el concepto de encierro de Pamplona: acompañar a la manada desde los corrales hasta la Plaza de Toros. Pues bien, en algunas teles se les nombra con nombre y apellidos, se les enfoca, entrevista y venera. A gente que va de colorines y se dedica a romper la manada, es decir, a algo que NO ES CORRER EL ENCIERRO DE PAMPLONA.

Parece que este año Cuatro volverá a la carga. Y el Ayuntamiento de Pamplona lo autoriza. Más cámaras, más comentaristas y más vedettes del adoquín.

Y en cada poste del encierro, un fotógrafo.

Pide tu acreditación.

En el Ayuntamiento.

No vaya a ser que se agoten.


Sanfertrificación

A un mes del txupinazo, los medios de comunicación locales son un aluvión de noticias sanfermineras. Elección de carteles, avances del programa festivo, actuaciones contratadas, toreros confirmados… Nada nuevo, pues siempre hemos sido proclives al entusiasmo cuando los hermanos Aldaz empiezan a arrearle al martillo o montamos en mayo las primeras colas en la Tómbola.

Lo que sí me ha resultado un tanto novedoso ha sido ver, ¡en el telediario de TVE!, la noticia del comienzo de la colocación del vallado. Y no lo hacen por lo espectacular del acontecimiento, no, sino por meros intereses comerciales, los intereses de ir calentando a la audiencia de cara a las próximas retransmisiones del encierro por parte de la cadena pública. En este mundo de hiperdifusión e hiperinformación, los medios de comunicación (los tradicionales y los modernillos) han hecho de nuestras fiestas objetivo fácil en esos tiempos veraniegos de sequía informativa.

Y a más difusión, más gente que viene a Pamplona, para regocijo del lobby hostelero y jodienda del vecindario, particularmente el del Casco Viejo, que ya viene sufriendo la contaminación y la reducción de espacios públicos que los empresarios que han cambiado el ladrillo por el pintxo provocan con el botellón que generan en las puertas de sus locales. De este modo, el vecindario de la Iruña más vieja abandona su barrio, primero en Sanfermines, más tarde con carácter definitivo, siendo nuestro Casco Viejo el único barrio de Pamplona que año tras año pierde población.

Y así, a lo tonto, casi sin enterarnos, estamos entregando nuestras fiestas y nuestras calles más queridas al turismo y a los intereses privados.

Y tan alegres, oigan.

Que mañana es escalera.

 

 


La Pamplonada

Pues ya tenemos otra sinécdoque para la colección de sinécdoques sanfermineras. A la más que manida “correr los sanfermines”, tenemos que añadir la de “La Pamplonada”, utilizada en varios países sudamericanos para hablar del encierro de Pamplona o para denominar sus “encierros” locales, así tenemos ejemplos de Perú o este otro de Ecuador, en el que se dan unas explicaciones un tanto pintorescas del origen de los encierros en Pamplona, ya que nos ilustran que se celebran en honor a San Fermín, tradición que se inició a la muerte de este personaje cuyo deceso fue en una corrida de toros. Curioso cuando menos.


Apocalipsis SF 1

Decía mi colega sanferman la semana pasada en este mismo blog que no quería ser apocalíptico.

Qué va, ni un poquico…

Como quiera que aún faltan unos días para dilucidar estas discrepancias donde hay que hacerlo, alrededor de mesa y mantel, aprovecho estas líneas para echar leña al fuego y seguir con el debate.

Afirmaba sanferman que cinco son los pilares de nuestra fiesta, a saber, la religión, el comercio, el toro, el folklore y la indumentaria. Sin negar la importancia de estos elementos, creo que mi querido colega olvida el auténtico pilar, el único, diría yo, que no es otro que el alcohol. Sin este, nada de lo demás tiene sentido.

Aún así, sanfer exponía con su habitual rotundidad que esos cinco pilares están en peligro.

Afirmaba sin rubor que hay ateos que creen en la existencia de San Fermín (sic) y yo le rebato que son más los católicos que no van a misa y más aún los que no entienden a aquellas personas que se empeñan en exigir a un alcalde que vaya a misa. Conviene recordar que nos encontramos ya en un siglo XXI bastante avanzadito.

Respecto a lo comercial, tal vez no se vendan ya demasiados caballos (de todos modos esta ha sido siempre una actividad celebrada en el extrarradio) pero no hay duda de la importancia que tiene la vertiente comercial; así, Pamplona ha desarrollado y potenciado una industria hostelera, sacrificando a un barrio y a su población en beneficio de un lobby poco preocupado por los efectos perniciosos que crean en el ser humano, no solo durante San Fermín, sino sobre todo el resto del año. Si en vez de ocupar y contaminar calles y oídos contaminaran ríos, ya habrían sido desterrados al extrarradio hace años, haciendo compañía a los caballos, curiosamente.

Que lo taurino atrae menos a la juventud es discutible. Hay que ver si la ha atraído en el pasado. Lo que sí salta a la vista es que resulta menos habitual el veinteañero que se saca el abono completo para la Feria del Toro. Con dos o tres días les basta. Y es esta actitud del con dos o tres días suficiente la que sí que está minando el espíritu pamplonés de la fiesta. El nativo está abdicando de los sanfermines. Disfruta de dos o tres días y luego huye, abandonando la ciudad a lo peorcito del hooliganismo peninsular y continental. Pero este es otro tema…

Tampoco creo que el folklore ande en peligro. San Fermín es una fiesta eminentemente floklórica y si ha alcanzado cierta fama internacional ha sido gracias a su pintoresquismo. Y la gente sigue viniendo y a los aborígenes nos siguen gustando jotas, txistus, dantzas, gigantes o encierros.

Y respecto a la indumentaria, es evidente que ese blanco tan bonito sigue triunfando. Hasta los adalides del mal gusto y los colorines horteras se visten de nuevo de blanco en cuanto el último periodista y la última cámara abandonan la Estafeta a las 8:45.

Así pues, pocos motivos veo yo para el alarmismo, y menos para ver oscuras conspiraciones que quieran acabar con nuestras esencias, si es que puede calificarse de esencia cocerse durante nueve días seguidos.

Sobre lo que no me cabe duda es sobre un hecho natural. Vamos envejeciendo, cada vez nos quedan menos sanfermines por disfrutar y nuestra perspectiva cambia. Tal vez no sea la fiesta la que esté cambiando, tal vez sean nuestros cuerpos y nuestras mentes las que varían con el tiempo.

Pero qué queréis que os diga.

Yo cada vez me lo paso mejor.

Sobre todo si tengo a sanferman cerca.

 

 

PD.- Ya que se menciona un libro blanco de los sanfermines, por favor, que sea blanco y rojo.