Cultura


X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

Abierto el plazo para participar en el X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

Las propuestas pueden presentarse hasta el próximo 31 de mayo de 2018 a través de www.blogsanfermin.com/inscripcion/

Como es tradición en el mes de mayo, tiene lugar una nueva edición del Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín, que el 1 mayo abrió el plazo para presentar propuestas para su décima edición. Podrán presentarse a concurso obras cuya extensión no sea superior a las 204 palabras (horas de duración de las fiestas) y que tengan como temática las fiestas de San Fermín. Deberán ser remitidos a través de la página web del organizador, Blog San Fermín (http://www.blogsanfermin.com/inscripcion/), en alguno de los tres idiomas oficiales (castellano, euskera e inglés) antes del 31 de mayo de 2018.

El Certamen de Microrrelatos fue declarado en 2010 Actividad Cultural de Interés Social por parte del Gobierno de Navarra. Además, dispone del sello MECNA, que distingue las actividades culturales susceptibles de recibir donaciones para su patrocinio.

El fallo del jurado tendrá lugar el 22 de junio en el Palacio de El Condestable de Pamplona. Además, un año más retransmitiremos el acto en streaming para que lo puedan seguir desde todo el mundo.

La organización ha configurado tres primeros premios desglosados de la siguiente manera: para el ganador un premio por valor de 1.000 euros, el segundo premio por valor de 450 euros y el tercer premio por valor de 250 euros (todos ellos compuestos por metálico y productos de los patrocinadores).

Una vez finalizada la edición del certamen se editará un libro con los 10 relatos ganadores traducidos a los tres idiomas del concurso. Dicho libro se repartirá de forma gratuita en locales hosteleros, librerías, bibliotecas, etc. Aquellas obras que no accedan a la selección final serán publicadas en blogsanfermin.com, Internet y en las redes sociales Facebook y Twitter del certamen.


Fin de semana intenso 1

Dos de febrero, escalera; tres de febrero, San Blas; cuatro de febrero, coros de Santa Ageda.

Sí, señoras y señores, fin de semana intenso el que hemos pasado en un Casco Viejo amenazado por una nieve que apenas ha aparecido y por un frío persistente.

En nuestro barrio, al segundo peldaño de la escalera le sucede la festividad de San Blas, con sus caramelos, sus roscos y sus txantxigorris en el mercadillo de la plaza de San Nicolás. Al tratarse del fin de semana anterior al de carnaval, este año ha coincidido con la fiesta de caldereros, con lo que no ha resultado difícil cruzarse con cuadrillas de cíngaros y cíngaras por nuestras calles.

Y en una tarde fría de domingo bonito, los coros de Santa Ageda han recorrido el barrio, con unas voces estupendas detrás de su farolillo.

Ha sido un buen fin de semana de actividades tradicionales y entrañables, caseras, muy alejadas del ocio industrializado que nos han impuesto en el Casco Viejo en los últimos años.

Ha sido bonito, sí.

Ya llegarán días peores.


Casi casi tan bien como nosotros…

El Otoño ya ha llegado, y por lo tanto ya estamos totalmente inmersos en la parte más ardua de la travesía del desierto sanferminera.  El doloroso caminar por esta travesía se repite anualmente durante 3 meses. Día a día. El “txupinazo” de la travesía coincide con el “pobre de mi” de las fiestas de sanfermín txikito, y el “pobre de mi” de la travesía coincide con el “txupinazo” del nuevo año.

¿Txupinazo de año nuevo?

Así es. Coincidiendo con el primer peldaño de la escalera, el concierto de Año Nuevo incluye en el programa la Marcha Radezky, que es interpretada por la orquesta Filarmónica de Viena.  a modo de txupinazo.

Sin duda la similitud es grande entre los grandes maestros de la filarmónica y los virtuosos de las charangas, por lo menos en cuanto a su devoción por la música y capacidad interpretativa. Para más de uno, la única referencia a la Marcha Radezky es aquel sonido lejano que le sitúa en el coso taurino, entre toro y toro, o durante la faena (aunque dicen que tocar durante la faena no está muy bien) y es interpretada por nuestras charangas. Esa que no es ni la chica ye ye, ni kortatu, ni el rey… sólo instrumental  y que se acompaña con el conocido la, la, la, la….

Aquí os la traigo, y aunque el público no esté en los toros parece que también se lo está pasando muy bien, casi casi tan bien como nosotros…

Ya falta menos!.


Completando el cuadro (clasificados 7º al 10º)

7º clasificado: “Exodus” de Ernesto Vicente Salcedo Aparicio 

The first race of the Sanfermines of this year has just ended and the parishioners, who surrounded me, are moving away with the parsimony that characterizes them already lost the little interest they had. With a quick glance I know that none of them have understood anything. Surely they think we are all crazy. Their faces of panic seeing people running in front of the bulls were so strange. While I turn off the computer, the waiter puts the reggae music back on top. In silence I leave the tavern.

“Éxodo”

El primer encierro de los Sanfermines de este año acaba de terminar y los parroquianos, que me rodeaban, se alejan con la parsimonia que caracteriza a aquellos que han perdido el poco interés que tenían. Solo con una mirada rápida, sé que ninguno de ellos ha entendido nada. Seguramente piensan que todos nosotros estamos locos. Sus caras de pánico viendo a la gente corriendo delante de los toros eran tan extrañas. Mientras apago el ordenador, el camarero pone de nuevo la música reggae. En silencio, abandono la taberna.

8º clasificado: Es toda su ilusión” de Ignacio Navarro Otano 

Fácil, los primeros por el callejón, luego enfilamos Estafeta y a la mitad paramos. Buf, más vale que hemos merendado bien, cada año pesa más la pancarta.  ¿Están ya todos los músicos? Venga, que los txikis ya se han colocado y tenemos al Bullicio detrás esperando. A ver si lo hacemos bien que tenemos que bajar luego por Navarrería y no tenemos que coincidir con el toro de fuego que la liamos, no sería primera vez… Además es  sábado y estará la cosa difícil; está hablado, si vamos mal de tiempo, nos saltamos el último, ya iremos mañana, y para la Peña. ¡Ya suena! ¡Arriba con la pancarta y sin parar hasta el primer bar!

–¿Mamá, qué hace el abuelo bailando con la escoba y cantando el himno de la Aldapa en la cocina?

La madre sonríe  y suspira.

–Nada hija, que hoy le tocaba recorrido, me lo ha dicho nada más levantarse, lleva todo el día nervioso.  Anda, déjale un minutico más, entras, y le dices que ya habéis llegado y que para el próximo, le haces tú el relevo.

La hija asiente  mientras coge la mano de su madre, la acaricia, y se une a la canción… ”son duros como el hierro…”

 

9º clasificado: “El milagro” de Pablo Lorente Muñoz

Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero empiezan a sospechar que tan solo fueron unos segundos. No hay pruebas, ningún aparato electrónico captó el momento, aunque el comisario de la Policía Foral y el enviado por la curia vaticana para investigar lo acontecido tienen la certeza.

Nadie recuerda nada, razón por la cual, los dibujos de los niños son aún más incomprensibles; todos los niños han dibujado lo mismo, sería imposible que se hubieran puesto de acuerdo.

Por el número de heridos se piensa que el escenario era el peor posible, ni siquiera en los simulacros de emergencia que se preparan para las fiestas pudieron suponer que las cosas se podrían poner tan feas; hubiera sido una tragedia de proporciones épicas. Pero a las 8 horas y un minuto el tiempo se detuvo, o al menos, a esa hora es cuando se cortan simultáneamente las imágenes de todas las cámaras de seguridad.

Los niños dibujan a un hombre moreno que rescata personas, tapa heridas o vuela. Los trazos de su faz son idénticos en todos los trabajos. También la mano derecha levantada en señal de bendición. Solo los niños pudieron asistir al milagro, aunque no recuerdan nada, solo sienten perpetua bondad en sus almas.

 

10º clasificado: “La cuadrilla de Serapio” de Jokin Berruete Cilveti 

Seis de Julio de… Once y cuarto de la mañana. Aquí estoy con mi minicuadrilla zampando un relleno con sangrecilla que está para chuparse los dedos. Estamos en el interior de la caseta de piedra que hay enfrente del Caballo Blanco, donde los cordeleros antes guardaban los aperos y a cuyo tejado ha subido de chaval todo pamplonés-pamplonesa que se precie. Sólo nosotros tenemos la llave.

Estamos cuatro: Fernando, Carlos, Nica y servidor.

Fernando es un aventurero que vivió en África de joven. Cazaba serpientes y elefantes, y ahora vende bolígrafos y plumas. El puestico lo tiene en el Paseo Valencia. Le gusta que le llamen DONAN-PHER, que es Fernando al revés.

Carlos es PTV. Vive en la Taconera y desde su casa hay unas vistas impresionantes. Es un tipo raro que tiene dos únicos entretenimientos: quitar las gafas a la gente que le ciriquia y… Le llamamos CHARLY.

Nica es un virtuoso del tambor al que le tratamos de Don. Es espigado, cilíndrico, lleva siempre un gorro y le cuelga un cordel. La gente le conoce como DON NICANOR TOCANDO EL TAMBOR.

Y servidor es SERAPIO, el de la calle Calceteros.

Y sólo nosotros tenemos la llave.


Más relatos finalistas (clasificados del 4º al 6º)

4º clasificado: “Un estallido de libertad” de José Francisco Alenza García 

Aquel estallido del 6 de julio lo sintió especial porque todo era distinto ese año. La alegría que le inundó con el Viva Sanfermín no impidió que se acordara de otro estallido, el de la mano de él sobre su cara, que lo cambió todo.

No fue el 6 sino el 14 de los sanfermines pasados. Eran sus primeras fiestas como pareja. Hubo malas caras el 6 por bailar con unos guiris. Bronca el 7 por la ajustada camiseta blanca que llevó a la procesión. El 12 le prohibió ir a los toros a sol con sus amigas. Las fiestas más alegres del mundo se convirtieron en un infierno. No entiende por qué no cortó todo desde el primer momento. Pero llegó el bofetón del 14. Le causó un leve escozor en la mejilla y una profunda herida en el alma. Una herida vivificante que le despertó de la pesadilla y le hizo poner fin.

“Los sanfermines son para los hombres”, decía. Pues va a ser que no. Que él no podría estar en Pamplona. San Fermín le había echado un capote en forma de orden de alejamiento. Anudándose el pañuelo, ella se disponía a disfrutar de las fiestas que más ensalzan la libertad.

5º clasificado: “ZURI-GORRI, BERDE-BELTZ” de Ainara Elizondo Lizarraga  

Pun! Ekin diozu zeureari zango arinez, sutsu. Doluz jantzita zoaz lasterketari hasiera eman dion suziriaren abidura bertsuan. Bizpahiru minutu baino ez  875 metroko luze-laburrean. Santo Domingoko aldapan jaiotzen den emaria zezen plazan itsasoratzen da. Zapi gorrien praka txuriak. Jaiei bizitza ematen dien herioaren mezulari sentitzen zara. Atzean horma berdea, orlegiz jantzita; artzainak ez dituzu etsai, babesle baizik. Batzuetan, zure bi adarren partez, arriskutsuagoak dira jendez mukuru dauden kaleak. Are arriskutsuagoak beldurra ezagutzen ez duten haiek. Festaren bozkarioak horditzen ditu denak. Halako batean, urduritasunak jausi zaitu lurrera; oihuek, aldiz, altxarazi aurreranzko bidera behartuz. Bizitzan bezala, ez dago atzera egiterik.  Balkoietan besoak korrikalariak agurtuz. Aurki zara zirkunferentzia erraldoian, azken esprintean  helmugara iristear den  txirrindulariaren pare.  Oihuen ibai zabala plazaren estuarioan sartzera doa.  Gazia eta gezaren nahasketa hondarrean, milaka begien aurrean. Lapiko, edari eta gehiegikeriaz  zipriztinduta, uztailaren 7an dena motz geratzen den arren. Orain, leku gehiago duzunean, preso zaude.  Patuaren gatibu zara. Zoriontsu, dena den. Jaiaren gune zara, Dum licet fruere, gozatu ahal den bitartean. Badator turuta hotsa zeure belarrietara eta kapotearen distira ninietan da. Lasterketako  zapi gorria, plazako zapi zuria. Bandaren pasodobleak borborka jarri dizu odola, zezenaren ofizioak halakoak ditu. Aurrez aurre gizakia eta indarra, funtzioa hastera doa.

Gora San Fermin!

“BLANQUIROJO, VERDINEGRO”

¡Pum! Te centras en lo tuyo con patas veloces, ardiente. Vas vestido de dolor, a la misma velocidad que ese cohete que ha dado comienzo a la carrera. Apenas 2 o 3 minutos para los tan solo 875 metros. El torrente que nace en la cuesta de Santo Domingo desemboca en la plaza de toros. Pantalones blancos de pañuelos rojos. Te sientes el mensajero de la muerte que da vida a las fiestas. Detrás un muro verde, vestidos de verde; los pastores no son tus enemigos, sino tus protectores. A veces, en vez de tus dos cuernos, son más peligrosas las calles rebosantes de gente. Aún son más peligrosos aquellos que no conocen el miedo. El júbilo de la fiesta los embriaga a todos. De repente, los nervios te hacen caer al suelo; los gritos, por contra, te hacen levantarte y te obligan a seguir hacia adelante. Al igual que en la vida, no hay marcha atrás.  Los brazos saludan a los corredores desde los balcones. Pronto estás ya en la circunferencia gigante, como el ciclista en su último esprint a punto de llegar a meta.  El ancho río de los gritos va a entrar en el estuario de la plaza.  Una mezcla agridulce sobre la arena, delante de miles de ojos. Salpicado de cazuelas, bebida y excesos, aunque el 7 de julio todo se queda pequeño. Ahora, cuando más espacio tienes, estás preso.  Eres cautivo del destino. Feliz, a pesar de todo. Eres una parte de la fiesta, Dum licet fruere, mientras se pueda disfrutar. El sonido de la trompeta llega a tus oídos y el destello del capote está en tus pupilas. El pañuelo rojo de la carrera, pañuelo blanco en la plaza. Los pasodobles de la banda te han puesto a hervir la sangre, es lo que tiene el oficio de toro. Persona y fuerza frente a frente, la función va a comenzar.

¡Viva San Fermín!  

6º clasificado: “Todos queremos More” de Jokin San Julián Aranguren

–Apunta un poco más abajo.

–¡Pero entonces no le doy!

–¡Que sí! Hazme caso, que ayer tiré yo con esa y tiene la mirilla trucada. Tienes que bajarla un poco.

–Buf, a ver… ¡Pam!

–¡¡¡Toma!!!

–¿Ves? ¡Te lo dije!

–¡Oye, perdona!, que le he dado…

–Aquí tienes. ¿Pero, es para vosotros?

–No, hoy es para mi tío que nos está esperando para ver los fuegos…

Era todo un ritual. Quince minutos, antes de que sonara el primer cohete, nos bastaban para sacar uno para cada uno. El crack era Salva. No fallaba un tiro. Si los demás no le dábamos, siempre estaba él para proporcionar el material.

Tres palillos rotos, tres More. Eso si todo iba bien, a la primera. Las trescientas pelas, a cien por barba, no te las quitaba nadie. Aquellos cigarrillos largos, marrones, interminables, eran lo más. More, la marca. La más cara del estanco. Y no en todos la vendían. Por eso eran tan cotizados.

–¿Dónde vemos hoy los fuegos?

–Cuanto más cerca mejor ¡A ver si nos cae un palo encima!

–Me vas a quemar…

–Perdooón.

Todos queremos More. Y más, y más, y mucho más…