Aún falta un montón para San Fermín… 2

Desde siempre durante los sanfermines hay mucho de todo hasta montones de montones!!! Ahí van 6 muestras….

TodocolecciónnetTodocolecciónnet 2
Monton1Todocolecciónnet 3Monton3

 

 

Las dos fotografías siguientes se diferencian solamente por unos segundos, tiempo en el que llega el tercer toro…… Pánico!

Monton4

Monton6

Pero hay otros montones de montones que son mucho menos peligrosos

Monton7

Y en otras ocasiones nunca nunca se producirá un montón. Encierrillo

Esperaremos otro montón… de tiempo YFM!


Bendita primera semana de febrero 1

Hoy es San Blas. Con la excusa de protegernos la garganta, poca gente habrá que no se atice hoy un buen rosco, una torta de txantxigorri o un chupete o martillo de caramelo. Aunque estén sin bendecir.

Ayer tuvimos cena de escalera, reencuentros, batallitas, risas y nostalgias. Estas cenas de entre semana son entrañables, íntimas, la antítesis del bullicio sanferminero aunque con el mismo espíritu y, hoy, con la misma resaca que cualquier mañana de julio.

Y mañana es la víspera de Santa Ageda. Y saldrán los coros a la calle. Y la gente cantará. Y otros escucharemos.

Y beberemos.


La Pamplonesa dando un recital de… cariño

De nuevo el Colegio de Educación Especial Andrés Muñoz ha elaborado un calendario para este año recién estrenado 2016. Y al parecer la Pamplonesa accedió de buen grado y en traje blanco cargó con sus instrumentos para posar para la posteridad.

calendario

Desconozco si sonaron los acordes del Vals de Astráin o alguna Diana, pero a juzgar por las imágenes, los alumnos estuvieron bien despiertos y encantados que semejante icono sanferminero compartiera unas horas con ellos. Al igual que la comparsa de Pamplona lo hiciera el año pasado, los componentes de la Pamplonesa desplegaron empatía y buen humor, y una buena dosis de cariño y muy buen rollo.

Por cierto, si alguno está interesado en adquirirlo:

12274353_555434677937002_8059795682550990635_n

Ahora lo deseable es que los chicos y chicas puedan también disfrutar de un san Fermín inclusivo, donde haya fiestas para todos y donde también puedan disfrutar de La Pamplonesa en una ciudad adaptada para ellos y que proporciona los apoyos necesarios para que así sea.

Les dejo el vídeo que da fe de ese bonito encuentro:

 


Extrañas coincidencias.

Pamplona, 9 de julio
15:00 horas, 35º grados. Calima-txo
Winsord Púb.
Esquina de la Plaza del Castillo.

Charlie,”Elastic-Man” y sus dos homínidos acompañantes, Priscila y Elvis” The Pelvis”, merodean alrededor de las terrazas.Tan sólo unos ingenuos guiris aguantan el Rock & sol y la ausencia de aire, vacunándose con jarras de inevitable sangría , guarra donde las haya, que inundan las mesas colindantes al terceto. Cansado, sudoroso, mal dormido, inestable y sobre todo, impredecible, el triángulo circense avanza buscando una salida.

Priscila, la encuentra. Con su olfato, nota el aire fresco que se cuela por debajo de la puerta automática del Hotel La Perla. Jaque. Uno, dos tres, baja la temperatura en quince grados mágicamente.

Al sentirse tan a gusto, Charlie empieza a desplomarse por el suelo, buscando la frescura que tánto ansia, a la vez que los chimpancés se colocan sobre las plantas infinitas de sus pies. Poco a poco, se elevan mágicamente, con delicadeza y altura, formando un auténtico trapecio homínido ambulante giratorio, ante el aplauso de los huéspedes y asombro del recepcionista.

Éste, saltando como un resorte, procede al noble arte de desalojar al pobre en casa del rico. Claro está que pillar a dos chimpancés insomnes y un contorsionista, aún siendo un sitio cerrado, no resulta sencillo.

El hall se convierte en carpa, y los artistas reclaman su espacio. De hecho, a Elvis, “The Pelvis” le gusta la cabina telefónica del fondo donde puede comunicarse con su amada, Priscila, que le atiende entusiasmada en recepción. De lo mas mona. Mensajes apasionados. Besitos variados.

Es entonces cuando Pablos, el recepcionista, descuelga el teléfono para llamar a los de siempre. Apagailusionistas uniformados. Charlie, rápido y veloz, le hace la mochila humana mientras impide con la punta de su 58 de planta que marque el teléfono de la desesperanza.

En esas están nuestros personajes cuando una figura, casi no humana, desciende las escaleras .Pañuelo rojo en la cabeza, bata y zapatillas de leopardo, gafas de sol y andar un tanto titubeante. Gracias al apoyo de dos mulatas de vértigo y a seis mil la noche no rueda por las aterciopeladas escaleras.

-!!!! Pablos, Whast a fucking good party is the hall¡¡¡

El extraño personaje, hacienda un ademán con la mano, les invita a subir al piso superior….

-¡!!Everybody upstair to my room!!!

La figura, colocado sin colacao, se pone entusiasmado. En plan yankie.

-All is my treta( lo paso todo)

Agarrando del otro pie a Charlie, se presenta:

-I´am Charlie, Charlie Sheen.

Deslizando un billete de quinientos pavos en el bolsillo de Pablos., se despiden de él, ascendiendo a los cielos en forma de cinco estrellas.

Dos Charlies, dos mulatas, dos chimpancés y un correcto recepcionista que les cede el paso al país del nunca sabrás.

(Continuará)


Mi primer San Fermín 1

Era mi primer San Fermín. Y allí estaba yo, con aquella sangre pegajosa que me bajaba de la cabeza hasta el vientre y me manchaba a su paso, como un reguero de lava fría, los pechos desnudos. Katy, mi compañera de clase en la facultad de Ciencias Ambientales, me había convencido una semana antes. «Ya verás, es súper emocionate», me dijo. Y en parte lo era. De lo que Katy no me había hablado era del fabuloso miembro viril (también rojo de sangre) que se apoyaba en mi hombro derecho y al que yo, de vez en cuando, miraba con una extraña mezcla de asombro y precaución. Un chiste malo se iluminó en mi mente al respecto de “las orejas y el rabo”. Peor aún era lo de Katy. Tenía encima (muy concentrado en su papel, a peso muerto) al coordinador de los ecologistas de Valladolid, que rondaría los ciento y pico kilos. Un mal cálculo por parte de la organización. Deberían haberlo puesto en la base, y no en la cima de la montaña; aunque, bien mirado, era el único de toda la protesta que parecía un toro de verdad, no estaba de más darle cierta visibilidad.

El verano, a pesar de estar a primeros de julio, no había llegado a Pamplona. Un vientecillo del norte se cebaba en nuestros cuerpos desnudos. Eché un vistazo a mi hombro derecho. El frío no parecía menguar la salud de mi compañero. Felizmente la lluvia llegó en nuestro rescate. Alguien dio la voz de alarma y, poco a poco, la montaña humana se fue deshaciendo. Los fotógrafos y las cámaras de televisión habían tenido tiempo más que de sobra para grabar nuestra denuncia contra el maltrato animal y las corridas de toros. La protesta había concluido.