AGUR 2

Estos Sanfermines serán distintos a los de otros años. Este año no los compartiremos con uno de esos sanfermineros de pro. Ya no estará. Era uno de esos personajes que te lo encontrabas en todos los actos, aunque siempre quería pasar desapercibido. No se perdía uno!!! Siempre viviendo la fiesta.

Como le gustaba ir el día 6 al Ayuntamiento a ver el txupinazo con los suyos. Lo más granado quería tener una foto con él. Y a la tarde con la cuadrilla al Riau-Riau. Pendiente de todo y de todos. Como ayudaba a los viejicos para que no les reventaran el acto que querían recuperar. Eso sí, apartado, como sin molestar. Verle en la Procesión recibiendo el cariño de la gente rodeado de los suyos. Con esa sonrisa cuando escuchaba una voz amiga que cariñosamente la llama cabrón o hijop…Esas palabras de ánimo de los habitantes de una ciudad tan complicada como Pamplona le daban la vida.

Los alcaldes siempre querían tenerlo a su lado aunque a él nunca la gustó el protagonismo. Se le veía incómodo. Él era un hombre llano y prefería acercarse al pueblo, mientras el pueblo prefería alejarse de él. Echaremos de menos como se movía por el callejón de la Plaza. Con que soltura!!! Un pobre hombre que se creía que era alguien.

Pero la fama cuesta. Y siempre había detractores. Envidiosos. Decían que actuaba con total impunidad. Que iba a todos los sitios y colaba a sus amigotes. Y las fabulaciones contra su persona no paraban. Incluso se llegó a decir que gracias a sus contactos libró a amigos suyos de problemas con los munipas. Que a la gente de su cuadrilla la tenía amedrentada y que amenazaba con echar a alguno del grupo. Ángelico mío. ¿Cómo se va a llevar mal con su cuadrilla si aún recuerdo aquel encierro de la villavesa al que fueron sus amigotes con el chocolate caliente y las porras para desayunar? Y ahora todos estos despreciables lo han llevado a los tribunales. Qué cabrones!!! Con todo lo que ha hecho por esta ciudad.

Anta tantísimas injusticias él no lo pudo aguantar más. Hace unos días se quitó de en medio. Su pérdida quedará en nuestras conciencias. Y nos acordaremos de ese personaje omnipresente cuando llegue el 6 de Julio de 2.015. Y cuando no le veamos en el Ayuntamiento, ni en las fotos, ni en la Procesión, pensaremos: “Simón, haya donde estés, espéranos muchos años”. Tanta gloria lleves como paz dejas.


El veedor, el bebedor y el vividor.

9 de Julio, 17:00

Arga Taberna.

28º Atmósfera cargada.

 

 

Y tanto. Eso de beber de manera ancestral, cómo si faltara el mañana, no lo logran entender los presentes. Han dejado sus sombreros encima de la mesa, y fuman callando, ajenos al jaleo. Ahí tenemos a todos los mayorales en la terraza del bar. Extraterrestres necesarios. Rumiando sus adentros y miedos. Serios. Todos menos uno, que tiene una media sonrisa que le delata. Es Don Eduardo, quién iba a decirlo, que sigue la música al compás, con los dedos, canturreando la la ra ra la la. Lo que no marque un beso ni el mejor de los hierros candetes. Eso le delata entre los lugareños, perfidia.

 

-¿Eduardo, estás tonto o qué?-Le dirige Fernando, de los Dolores, ante las risas quedas de los presentes.

 

De fondo se escuchaba el bailando de Iglesias Jr, Una loca guiri, desmelenada y apechugada, lo hace notar. A su lado, un oriundo de cualquier parte de Iruña, efectúa no sin dificultad el baile del pato mareado con Bourbon. Un clásico. Es el bebedor.

 

-A tus asuntos, Pizarro- responde Eduardo- las palabras se cuentan.

 

Justo en ese instante, se aproxima con aire descarado unas gafas de sol que tapan a un hombre delgado apoyado en dos mulatas. Por arte de magia, empieza a sonar la lambada. Y esas dos muletas mulatas se convierten en peonzas humanas que vuelan y reptan alrededor de…

 

-Buenas tardes Don Eduardo, soy Sammy. Mis sobrinitas, Lucilda y Verónica.- aseveró el vividor.

 

Tremendísimo el baile. Una poca de gracia…se necesita,..El combinado era mortal de necesidad. Loca guiri haciendo la culebra ante el pato local. Dos mulatas venidas del otro lado del charco, moviendo la cadera de una manera que aún se recuerda al oeste del Arga. Sammy, con sonrisa bajo bigote canalla, mirando al consejo de mayorales que, estupefactos, no pierden detalle.

 

-Si esto es todo lo que hay, bailemos.-Sammy dicta el presente.

 

Sammy empieza a deslizarse. Improvisando con pies y manos, pitillo en boca, es una máquina de hacer bailar. De repente, sin pedir permiso, aparece un zagal sudoroso de movimientos raudos y veloces. Ante el cuadro, frena en seco. Esto no se ve cualquier día Resoplando, se dirige a la mesa. Nadie dijo que fuera fácil. Verónica le coge al vuelo y le muestra las esencias de la vida condensadas en lambada. Quién pudiera.

 

Y las copas estallan, la guiri se destapa, pato abourbonado se desliza al suelo. El ritmo de Sammy es infernal, Verónica y el Zagal comenzando la vida, Lucilda posa sus ojos color avellana a D.Eduardo, deslizando su generoso escote .Entre ellas, un sobre grana,

D.Eduardo, con incertidumbre, alcanza el sobre. Está aún templado. Lo abre:

 

 

“No importa lo que toque, tú bailas con él”

 

Como un resorte, Don Eduardo salta de la mesa, sombrero en mano, encaminándose hacia los corrales del Gas, temiendo lo peor.

 

Sofocado, llega hasta el corral donde se cobija su perla, Minutón. Éste, situado en lo mas fondo del corral, descansa sobre sus cuartos. Sus ojos se cruzan, azabaches ambos, preguntándose entre ellos por sus cosas. Asintiendo con la testa, avisa. En medio, tendido en el suelo, un cuerpo inerte, agujereado por sus siete lados, tumbado de una manera estrambótica, en medio del corral. Es el veedor perseguidor de escotes. Nunca más lo hará.

 

 (Continuará…)

 

 


EPAIKETAK – JUICIOS

Empieza el año con cena de escalera incluida, con la ganaderías ya preparadas y, poco a poco, parece que irán surgiendo las noticias sanfermineras. Pero de momento, éstas, solo están viniendo de los juzgados.

Sale el juicio a unos jóvenes que participaron en el encierro de la villavesa del 2012. Creo que, solo al demonio y a cierto personaje que afortunadamente ya no está en su cargo, se le puede ocurrir ponerse en medio de centenares de borrachos de ocho de la mañana. Al final, con tres pequeñas penas de cárcel y una multa, se ha saldado todo.

También tenemos durante estos días el juicio a un pastor por golpear a un joven que iba corriendo tras el toro dentro de la plaza de toros. Independientemente de lo afortunado o no del golpe, parece que se rompe un código o una ley no escrita, en donde el pastor manda y si te pega es porque lo has merecido y punto. ¿Tendrá consecuencias esto en el futuro? ¿El respeto a los pastores seguirá siendo el mismo? ¿Si está claro que el mozo no estaba actuando correctamente por qué no se le multó desde otras instancias?

Ya lo iremos viendo.

Urte berri on guztiei


Santo Domingo…hace muchos años

Antigua Santo DomingoEstas son las joyas que te encuentras de vez en cuando navegando por internet. Cada una de estas fotos que nos remiten a comienzos del siglo XX es un pequeño tesoro para todos los que amamos los sanfermines y sus actos. Un puñado de corredores corren a una distancia mas que prudente delante de los toros, mientras otros se agolpan a un lado del vallado y otros tantos los observan subidos al vallado, y tras el muro de la cuesta de Santo Domingo. Al fondo se divisan dos figuras que bien podrían ser pastores.

 


Enero

Esta lluvia pertinaz que inunda los adoquines de estas calles hoy vacías, con olor a castañas, a próximos juegos, Olentzeros, Reyes, ilusiones mil para paliar tanta tristeza, los inviernos entre las paredes de estas idas y venidas se hace eterno, la luz parece dormida en otros extraños lugares, sólo voces contando lo que resta diluye la atonía en un canto de esperanza, ¡parece tan lejos! todo queda oculto bajo los paraguas y abrigos que tanto tardan en desaparecer, sin embargo, en las trastiendas de las peñas, todo sigue el calendario previsto, reuniones, tertulias, francachelas, todo tiene que ir quedando perfilado para cuando toque, pensar en otra estación parece arriesgado, dejar todo para el último momento no es posible, el nerviosismo cunde si los plazos no se cumplen, en palabras de nuestro amado don Quijote, todo llegará exclama la razón, mientras tanto, la ciudad, sigue ajena a tanta inquietud, el balcón con sus banderas parece dormido, la plaza, vista así, imposible, en la parada del autobús, dos adolescentes abrazados debajo de sus prendas de abrigo, se cuentan cómo fue su última corrida.