X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

PASIÓN Y MAGIA.

Miren Arlaban Mateos

Iruña resplandece como una novia desbordante de dicha. Se acerca el momento mágico; ¡el famoso Chupinazo!.
Un mar cuyas olas, hechas de brazos barnizados de sudor y alegres gargantas regadas con champán, me va empujando hacia el Ayuntamiento.
Me dejo envolver por ellas, arrastrada por este auténtico tsunami rojo y blanco.
Todas las miradas, teñidas de emoción, convergen en un balcón donde unas manos, trémulas por los nervios del momento, prenden la mecha.
Al grito; ¡Gora San Fermín!, ¡Viva San Fermín! se abren los cielos, perseguidos por uno, dos, tres, varios cohetes sucesivamente.
Un clamor de desbordante alegría estalla entre la multitud. ¡Es el delirio, la maravilla por la cual gentes de la vieja Iruña, y otras venidas de distintos países del mundo, muchas de las cuales no se conocían, bailan y cantan juntas, perdidas en ese anonimato donde no hay ricos ni pobres, nacionalidad, raza o credo que venza a la pasión por vivir unas fiestas que han estallado, cegadoras, disolviendo las penas, triunfando sobre el dolor!. 

EL MAR

Manuel Ramón Bascuñana

La ciudad, vista desde cierta altura, era semejante a un mar embravecido, una marea humana blanca agitándose en su interior. A primera hora del día, una peligrosa corriente recorría sus calles hasta desembocar en la arena de la playa del ruedo, donde arrojaba los heroicos cuerpos de los náufragos supervivientes. Pero como todo mar, encerraba peligros en su seno; manchas de chapapote que se adherían a los cuerpos de las sirenas, o pulpos, medusas y otros depredadores que surcaban la blanca espuma de la marea buscando la víctima inocente y propicia. Sin embargo, a pesar de todos sus peligros, contemplar el mar, aquel mar, era un espléndido y maravilloso espectáculo.  

¿Y DÓNDE ESTÁ EL CABALLO BLANCO?

ángela Martín Gómez

Que llegue San Fermín y no verte es como un 6 de julio sin almuerzo. Como salir un Juevintxo y no sacarse una foto en el reloj de Kukuxumusu. Como no llevar garroticos de Beatriz cuando es tu cumple al curro.

Estar al otro lado de la barra nunca fue tan oportuno. Te hablé en inglés. Sonreíste. Todos parecéis guiris. Bebiste. Este vuelve. Volviste. Modestia Navarra.

No te das cuenta de lo bonita que es tu ciudad y de lo poco que sabes de ella hasta que adoptas el rol de guía turística. No sé si es más difícil desmontar los clichés que tiene la personalidad del norte o no reírte de una persona intentando hablar Euskera. No haber querido que esos días se quedaran en una anécdota ha sido una de las mejores resacas de mi vida.

Desde entonces la superficialidad de la pregunta mar o montaña se esfumó igual de rápido que el verano en Pamplona, la palabra “marea” pasó a ser más polisémica, las villavesas más grandes y los kalimotxos más fríos.

Encerrarse a base de fuegos artificiales, dosificar los trascaos, sentirse gigante y no vestirse de blanco en 5 años es Joderla, con JOTA.

#mipañuelosanferminerosigueenvalencia
 


X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

EL QUINTO COHETE

Milagrosa Gallego Guruciaga

Se va si despedirse. Claro, piensa que estamos dormidos y, en realidad, llevo desvelada más de una hora. Parece mentira… con lo que le cuesta levantarse para ir a la universidad y en cambio para esto se levanta a la primera sin ningún problema. He oído ruidos en la cocina pero, ¿habrá desayunado bien?. Ayer dijo que igual lo dejaba para después de correr porque tal vez se juntaba con sus colegas si todavía andaban de “gaupasa”.
Y yo, ayer a la noche, como una tonta, planchándole la camiseta y los pantalones blancos porque, claro, ¡tiene que ir impoluto…! Qué daría por que no corriera, por no pasar estos ratos… Pero a la vez, y aunque sé que parece no tener sentido, me hace estar orgullosa cuando veo que sale en alguna foto del periódico o cuando le oigo hablar de sus sentimientos hacia las fiestas o cuando escucho cómo describe las emociones que siente cuando corre…
Desde que lo hace no soporto ni siquiera ver el encierro por televisión. Y sólo estamos a día siete… Suena el primer cohete… enseguida el segundo, ¡bien! Por favor, que sea rápido. El tercero, el cuarto… y por fin… uffff, el quinto, su WhatsApp.
 

VOLVERÉ EL PRÓXIMO AÑO

Manuel Serrano

He visto más encierros que todos vosotros juntos. Los veo en primera fila. En primerísima línea. Lo mejor es que he recibido más cornadas que nadie y sigo casi ileso. Durante el resto del año me reservo para estar listo y que así lograr sumar uno más.
Pocos días antes ya estoy en la calle, cerca del recorrido, vigilando que las cosas estén perfectas. Amanezco cada día preparado y nervioso. Aunque no hay aglomeraciones, noto el estrés de lo que va a venir.
Primero es el chupinazo, después el cohete que anuncia el primer encierro. Ellos corren despavoridos, yo ni me muevo. Me quedo en mi sitio soportando embestidas, empujones y pisotones. No nace muchos lustros, en otro lugar diferente al de ahora, pude ver cómo un morlaco de quinientos kilos empitonaba a un imprudente. Por suerte lo pudieron poner a buen recaudo detrás de mí. Sanitarios y policías se hicieron cargo de él. Al rato, volvieron a mi lado, a la espera…
Cuando peor lo pasé es cuando me tocó en la curva de la Estafeta. Dos compañeros míos se rompieron. Por suerte yo estaba arriba del todo.
 

LA ESCALERA

Miguel José Izu Belloso

Uno de enero, Circuncisión de Nuestro Señor.
Dos de febrero, Virgen de la Candelaria.
Tres de marzo, San Emeterio y San Celedonio.
Cuatro de abril, San Isidoro de Sevilla.
Cinco de mayo, San Eulogio.
Seis de junio, San Norberto.
Siete de julio, San Fermín.

Siempre me ha dado cosa que la escalera estuviera incompleta.
 


X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

VALS DE TODOS

Raquel Verdes Tainta

Hoy es viernes, 6 de julio, Xabier entra en casa de su madre sigiloso,Julia lleva año y medio padeciendo alzheimer y se desorienta al despertar. Cuando se levanta, le da los buenos días le prepara el desayuno y le pinta los labios de rojo como ella hacia hasta hace unos años. Xabier va hacia la habitación y la viste con la ropa blanca mas radiante que ve en el armario, le coloca el pañuelo en el cuello, le besa en la frente y le dice:
-“Felices San Fermines, Ama”.
Julia esta con el morro torcido, últimamente no le gusta salir, pero la cara le cambia al ver a tanta gente cantando, riendo y bebiendo algún vinico que otro. Se sientan en el Café Iruña para comer un pintxo y en ese momento, por una de las bocacalles aparece una txaranga,detrás un grupo de personas va coreando la canción, cantan el Vals de Astrain, a Julia de repente se le dibuja una sonrisa en los labios. Su hijo le abraza y le oye a su madre cantar:
-“Que son en el mundo entero unas fiestas sin igual, riau riau”
Xabier no puede contener las lagrimas es la primera vez que ve a su madre recordar. 

CARMEN

Blanca Goñi Allo

Cada 6 de julio, a las 8 de la mañana, mi abuela abre ceremoniosa su armario y saca una blusa y una falda blancas. Las plancha mientras tararea el Vals de Astrain y, poco antes de las 12, se sienta muy cerca de la televisión y contiene la respiración hasta que el cielo de Pamplona estalla. Después nos sumergimos en la multitud de la Plaza del Castillo y buscamos mesa en el Café Iruña, mientras me cuenta que ahí al lado, en La Perla, se aloja su amigo Ernest, ‘ese americano con barba blanca que se vuelve loco con los toros’. Comemos en el Txoko, tras asegurarle que en Las Pocholas no había mesa y me la llevo a la corrida porque quiere que vea torear a Antonio Ordóñez. Y cuando por fin la llevo a casa, la meto en la cama como si fuera ella la veinteañera que vuelve con las primeras luces del alba. Los 364 días restantes, mi abuela tiene 92 años, no recuerda su nombre y convive con otro extranjero, no Hemingway sino Alzheimer. Pero cada 6 de julio, mi abuela vuelve a ser la joven Carmen que conoció los sanfermines cuando se convirtieron en la Fiesta. 

ESQUIVANDO

Calamanda Nevado Cerro

Siete de julio, aquí estoy encomendándome al Santo y repasando: “A San Fermín pedimos por ser nuestro patrón, nos guie en el encierro y nos de su bendición” creo que es de los Iruña´ko. Esto funciona.
Off. Las ocho en punto ¡Dinamitan el primer cohete! Qué cosa más bonita las puertas del corral abiertas.
¡Segundo disparo, los toros han salido! A correrrrrrr. Somos cientos. Voy a convertir el aire en queroseno por La Estafeta; me despegaré antes de entrar en la plaza. Aunque tenga piernas de soldado, sea una pluma, y esquive los bordillos; ahí se sienten los bufidos y las miradas negras clavarse en las pupilas.
¡El tercero! Apurando; arraio no está despejado. Venga ya, no hay hueco. Al final entro con la manada al callejón de la plaza, ciego, con cojera y lágrimas.
-¡Avisan con el cuarto! Ya están en toriles.
Agur chavales, mañana más, a por otra carrera como esta; tres minutos y ochocientos veinticinco metros recorridos. Así hasta el catorce de julio si San Fermín quiere. Qué palo si se cabrea; arraio no, que llevamos toda la vida juntos.
Zuretzat, hijo. Aunque me vuelva loco vuelvo a correr con tus cenizas y tus amigos. ¡Son difíciles estos encierros virtuales!

 


X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

RENACER

Javier Diez Carmona

El suelo tiembla bajo las pezuñas de los astados. Sumergido en un nervioso torrente de camisetas blancas y pañuelos rojos, de ojeras de agotamiento y sonrisas desbocadas, sortea turistas perdidos en la incertidumbre de sus propias borracheras, charcos traidores, montoneras surgidas de la nada. En los balcones, aficionados de talonario y churrería se hacen selfies mientras, sobre un empedrado húmedo de rocío y kalimotxo, la vida enfrenta a la fiesta.
Mediada la Estafeta le adelanta una mole parda y miel que sigue con la obediencia del cabestro la guía extendida de un diario. Hay gritos, brazos al viento, caídas e histeria desatada. Alguien le empuja en el momento en que cinco sombras oscuras le envuelven con aromas de campo y sol. Esquiva la primera embestida, pero el segundo, un morlaco negro como el destino, le empitona por la espalda y, sin esfuerzo alguno, le atraviesa antes de perderse más allá de la curva de Telefónica.
A sus labios aflora una sonrisa de nostalgia mientras los últimos ecos del encierro se diluyen en las tinieblas.
Sabe que está muerto, pero cada siete de julio renace en el corazón de un universo a la medida de sus anhelos.
En el corazón del viejo reino.
 

HUESPED DE HONOR

Luis De La Cruz Perez Rodriguez

Hombres y toros entramos, atropelladamente a la plaza. Ya separado del gentío, por laberínticos vericuetos logro escalar los peldaños hasta verme sentado (exhausto y sudoroso) a mediana altura en las gradas .Destapo la bota de vino, que en la carrera siempre protegí. Y bebo…bebo…
Una corpulenta figura, no distante, con sombrero de paja, prismáticos y cámara fotográfica en bandolera, llama poderosamente mi atención. Y me le acerco:
—Disculpe señor, Ud. se me parece a alguien ¿Lo conozco?
—No, joven, soy norteamericano, periodista…no creo conocerlo…pero welcome, Tome asiento please…
—¿Desea vino? Beba un trago que la ocasión lo merece.
—Ok, no se lo voy a despreciar…thank you. Ningún carnaval de los que he visto pueden compararse con estas fiestas.
—Usted es…!¿pero cómo!?…no puede ser…
—Joven, en este mundo todo es posible. Siempre he participado del San Fermín y el del 2017 no me lo iba a perder…
Y sin mediar otras palabras, se lanza al ruedo, cámara en mano, listo para tomar una foto de Primera Plana.
A corta distancia observo varias tarjetas en desorden. Además de números telefónicos y direcciones, todas llevaban impreso:
ERNEST HEMINGWAY
PERIODISTA (AHORA) DEL NEW YORK TIMES.

 

LA ESENCIA DE NO OLVIDAR

Carmen Portillo García De Las Bayonas

Revoloteo por casa mientras busco mi maleta sanferminera, a la caza de recuerdos de otros tiempos, con las ganas de vestirme de nuevo de rojo y blanco: como siempre.
Mirando unas fotos ajadas donde aparezco con mis abuelos en sanfermínes hace más de treinta años. Observo que el traje es el mismo modelo que yo llevo ahora. Blanco con fajín, boina y pañuelo rojo. Imagino que mis abuelos vestían también igual que sus padres y semejante estos a sus antepasados. Mi maravillosa tierra, sembrada de historias épicas donde cada surco guarda secretos del pasado, y se prepara para recibir otras tantas historias variopintas del presente y futuro. Si germinaran igual que las plantas, seguro que crecerían fuertes, robustas, y darían frutos de piel roja. Carnosas y blancas por dentro. Sus verdes hojas al son del viento, se moverían bailonas mientras las flores sueltan su polen envolviendo a los pamplonicas y respiren la esencia de no olvidar. Yo también transmitiré mis raíces a los míos, para que se impregnen con esta esencia. Mientras tanto, sueño despierta.
 


X Certamen Internacional de Microrrelatos de San Fermín

EL ÚLTIMO SUEÑO

Jordi Cabré Carbó

En la oscuridad de tu descanso, encontrarás una plácida luz refrescante que te embriagará y acabará de purificar tu alma. Ya has luchado bastante. Has querido y honrado tu nombre. Has traído hijos a esta complicada tierra, que te miran con afecto y respeto. Temeroso de que tu conciencia no padeciera, por decisión propia de la cual todos disfrutamos, te has inclinado para hacer el bien y huir de las oscuras sendas. Has sufrido por eso, pero no en vano. Tu recompensa viajará a tu lado. Serás un alma pura y disfrutarás del todo y lejos de la nada de los infelices carentes de fe, de los arrogantes, soberbios y justicieros que desenfundaron su espada al menor insulto. Andarás de vez en cuando y sin poderlo evitar por encima de ellos, adoctrinarlos y ofreciéndoles una nueva luz en la tierra. Llantos de cuna, les dará una nueva oportunidad. Ahora duerme y descansa. Despertarás en la vida eterna y en la realidad soñada. Cuando el ángel se marchó después de decirle todo esto en voz baja, lo dejó en la paz del último sueño. 

SENTIDO

Graciela Ovelar Castañon

Cada vez que pongo un pie en San Lorenzo y enfilo la Calle Mayor en estas fechas se engrandecen mis sentidos. Mi vista se va a esa mezcla de rojo y blanco que me emociona. La mezcla de sabores permanece en mi todo el año, desde el vino dulce pasando por los bocatas que me recuerdan a las txoznas. Mis oídos se recrean en la variedad de sonidos, jotas, música moderna, conciertos en los Fueros. Y que decir de todo lo que puede pasar por mis manos en San Fermin? Globos, catxis, el cubo para ir a los toros. El abrazo de un amigo o de un desconocido al que enseñar lo que son nuestras fiestas. Mi ciudad en San Fermin huele a fiesta, a bullicio, a peñas disfrutando y a niños emocionados viendo a los gigantes y los kilikis. Pamplona es y será la ciudad donde dar valor a todos los sentidos.  

¿POR QUÉ VOLVER?

Ainhoa Lizarraga Villota

Sentí el escalofrío placentero de la emoción y del desafío. La cuesta de Santo Domingo, Ayuntamiento, Mercaderes… No pude terminar el legendario recorrido. Mi corazón se desbocó y luego se paró. Seguí respirando, pero ya no era el mismo. Aquello lo cambió todo.

Recuerdo la rutilante luminosidad de las calles, acrecentada por la nívea indumentaria festiva. La sensación de holganza y alegría. La risa brotaba directamente del corazón. Pero eso fue hace un año.

Hoy acababa de encomendarme a San Saturnino, patrón de la ciudad. Si había convertido a San Fermín, quizá obrase otro milagro conmigo. Y le rezaría también a San Fermín. Esta vez detrás de la valla.

Mi vida se paralizó hace un año. No dejaba de rememorar cada instante de ese día y de lamentar cómo acabó.

Ahora, al ver el distintivo rojo y blanco, mi corazón se lanzó al galope. El puesto de la cruz roja. No sabía si la encontraría en el mismo sitio. Ni si me reconocería. Pero esta vez le pediría una cita. No podía olvidarla. Me curó las heridas, pero me arrancó el corazón. Me enamoré y mi vida se paralizó desde entonces. ¿Por qué volver? Porque San Fermín me arrebató el corazón.